Ramón Carimoney Teca
Guaitecas, Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo

Ramón Carimoney es una reconocido tejuelero de ciprés en la comuna de Guaitecas, región de Aysén. Nació en la comuna de Quellón, Isla Grande de Chiloé. Su padre era maderero y su madre campesina. Creció viendo a su padre elaborar estacas de ciprés en el auge de las viñas de la zona central del país.

“Mi papá trabajaba en el trabajo que yo siempre hago, en madera. Esa era la manera de defenderse ellos para criarnos a nosotros; éramos como nueve hermanos. En esos años había contratos de hacer estacas de ciprés. Los patrones que compraban lo entregaban en Puerto Montt y esos distribuían más al norte. Los usaban en las viñas de la uva, para cerrar los campos.” (Ramón Carimoney, Melinka, 2015)

Antes de radicarse en Melinka, don Ramón hizo tejuelas de roble (Nothofagus nitida) en la época en que los camiones salían por cientos desde Chiloé al continente. En aquella época la Isla Grande de Chiloé desarrollaba una intensa explotación de roble nativo que se destinaba a la fabricación de durmientes ferroviarios. Hacia la primera mitad del siglo XX, esta isla era uno de los principales centros madereros y abastecía tanto la demanda del ferrocarril nacional como la de otros países.

Usar el hacha, la serrucha, macheta o cualquier instrumento de laboreo para la tejuela, ha sido cosa de hombres, de adultos, de personas plenamente conscientes frente del riesgo que implica manipular estas herramientas y responsables de hacerlo con destreza y prudencia. De modo que en el contexto de este oficio, usar en plenitud los utillajes de la tejuelería representaba el tránsito de la niñez a la adultez.

“Para mí fue tan simple, porque como yo acompañaba tanto a mi papá, él era como mi profesor. A la vez yo lo acompañaba y también decía: yo algún día voy a trabajar igual, cuando tenga una poquita de fuerza o sepa manejar la herramienta. El hacha pa’ un niño era muy peligrosa. Nos obligaban hasta que aprendiéramos a usar bien las herramientas. Yo empecé a usar las herramientas con confianza a los doce o trece años. Ahí yo decía me voy a trabajar tal día, me iba no más, no tenían ni un peligro ellos tampoco.” (Ramón Carimoney, Melinka, 2015)

Cuando joven, don Ramón se fue a probar suerte a Argentina, pero no logró asentarse en esas tierras. Comenzó entonces a viajar buscando un lugar donde arraigarse y trabajar. Así fue como llegó a Melinka, donde ya vivían sus hermanos y donde también su oficio era apreciado. A partir de ese momento, don Ramón se instaló a vivir allí, en la localidad de El Repollal.

“Cuando llegué a Melinka, esos trabajos que yo hacía nadie los hacía y todo necesitaban ‘tijuelas’, contas, pilotes, la madera cerrada que se usaba para hacer embarcaciones, y nadie se dedicaba a esos trabajos.” (Ramón Carimoney, Melinka, 2015)

La alta aceptación que el oficio de don Ramón tuvo en Melinka, ponía en evidencia el limitado nivel tecnológico que poseía ahí la construcción en madera. Si bien la tejuelería en madera entró tardíamente al territorio de Aysén, es una manufactura que en el sur de Chile tiene varios siglos. Ya en 1970 la iglesia Santa María de Loreto de Achao en Chiloé había sido construida con revestimiento de tejuela. Prueba de ello son las primeras construcciones que se levantaron durante la colonización aisenina en el siglo XX, las cuales casi en su totalidad eran de tablones curvados, laboreados toscamente con hacha y hachuela. En este contexto, el arribo de la tejuela representó una innovación tecnológica significativa, que permitió el desarrollo de mejores y más eficientes edificios y casas.

  • Identificador SIGPA: CI3133
  • Fecha de registro: 19-03-2018
  • Tipo: Cultor individual
  • Género: Masculino
  • Comuna: Guaitecas
  • Region: Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo
Ubicacion
Fotografías