El Kimün trarikanmakuñ Wallmapu* integra distintos niveles de conocimientos, que en su conjunto, logran caracterizar un quehacer que está vigente en las distintas comunidades mapuche. Estos niveles hacen referencia, primero, a la cosmovisión de una cultura particular, transmitida y heredada y, en segundo lugar, a los saberes propios del oficio, entendidos como los conocimientos y tecnologías que permiten a las witraltukufe de trarikán (tejedoras de trarikán), interpretar y plasmar las cualidades quien porta una prenda, quien se expresa en el mundo social en que participa.


La práctica textil, también denominada “teñido por reserva”, “reserva de urdimbre” o “manta amarrada”, integra tanto las técnicas empleadas de tejido en witral y de teñido, como el conocimiento expresado en la prenda que se elabora, motivo por el cual se habla de “práctica”, como un concepto integral que da cuenta de las distintas dimensiones del elemento. 


El trarikanmakuñ o manta de longko (erróneamente conocida como manta cacique), es la prenda textil tradicional mapuche que sintetiza dicho proceso tecnológico y simbólico. Tradicionalmente es elaborada por mujeres y utilizada por los hombres, identificando el rol de quien la porta, en tanto representante de la comunidad, como sucede con el longko en un lof o comunidad. Este conocimiento instalado en la memoria de las cultoras, expresa una relación directa entre el uso de una técnica textil en específico y una pieza de la indumentaria mapuche tradicional, que sintetiza parte de la cosmovisión y el ordenamiento político tradicional mapuche. También pueden portar prendas en base a la técnica trarikán, autoridades mapuche como el machi, siendo este hombre, para mantener el uso simbólico tradicional. A pesar de ello, hoy se pueden encontrar otras piezas textiles realizadas en base a la técnica sin portar el simbolismo propio del trarikanmakuñ.


La comunidad cultora se compone, casi en su totalidad de mujeres mapuche y, en alguna excepción de mujeres no mapuche que son reconocidas como pares por la comunidad. Poseen diversas edades y su localización es predominantemente rural en las regiones de La Araucanía y del Biobío. Si bien se pueden identificar diferencias entre las tejedoras de ambos territorios, éstas se relacionan principalmente a las soluciones adaptativas ligadas a la materia prima. En el caso de Arauco priman los materiales naturales del entorno sobre todo para la tinción y amarre; y en el caso de Cholchol se incorporan químicos y plástico frente a los cambios del ecosistema. A pesar de ello, en ambos territorios se mantiene el manejo de los protocolos mapuche para la recolección. 


El traspaso del kimün trarikanmakuñ ha sido matrilineal, de generación en generación, a través de madre a hijas, de abuela a nieta o de tías a sobrinas, principalmente mediante la observación tanto de los procesos iniciales de recolección y preparación de materias primas, como del diseño y la elaboración de todas las fases del proceso textil. En todas estas áreas, está presente la oralidad, las matemáticas y la interiorización del uso de las mantas por el longko en espacios ceremoniales tradicionales. A partir de los diez años aproximadamente, las niñas comienzan a aprender de mejor manera las técnicas textiles elaborando tejidos en pequeños formatos o interviniendo los tejidos ya comenzados por las mujeres mayores. 


La transmisión se produce en la casa de las tejedoras, ya que en algunos casos acondicionan un espacio de la casa como taller, ya sea una habitación o la cocina. Para el caso de las mujeres que aprenden la técnica en la ciudad se usan espacios de taller o sedes sociales adaptados para tales efectos. Cabe mencionar que hoy las cultoras se muestran abiertas a que la técnica mecánica sea transmitida en diversas esferas o instancias fuera del contexto cotidiano y familiar, como en talleres, pero esto correspondería a una base de aprendizaje inicial con el que se convierten en tejedora como denominación genérica, iniciándose en el camino para convertirse en witraltukufe de trarikán. Para llegar a ser considerada una par, se requiere también el manejo de conocimientos simbólicos, los ritos, la ancestralidad, la extracción de materias primas, los significados de los diseños, entre otros, que deben remitirse a un aprendizaje en sus comunidades, contextos, maestras, los sueños, entre otros. Estos conocimientos conjugados con el manejo de la técnica son los que convierten a una tejedora mapuche en una witraltukufe de trarikán.


* Técnicas, prácticas y conocimientos del teñido por reserva de la manta de longko en las regiones del Biobío y La Araucanía.


  • Identificador SIGPA: E3141
  • Folio: 2016_011
    Investigaciones
  • Expediente de Investigación Técnica del Trarikán o Tejido Amarrado  - C. Guerra, 2016
  • Cartografía del elemento - . Departamento de Patrimonio Cultural Inmaterial, Servicio Nacional del Patrimonio, 2018
  • Práctica textil de trarikán o xarikan mapuche en las comunas de Cañete, Contulmo y Tirúa, en la región del Biobío y Cholchol, en La Araucanía. Investigaciones participativas de elementos de patrimonio cultural inmaterial. - U. Católica de Temuco. Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño, 2018
  • Resumen "Kimün trarikanmakuñ Wallmapu" - . Subdirección de Patrimonio Cultural Inmaterial, 2021
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