José Colivoro Vera
Guaitecas, Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo

Don José Colivoro, es un reconocido tejuelero de ciprés oriundo de Las Guaitecas. A sus 66 años, vive solo en la localidad de Repollal, Isla de Melinka. Cerca suyo viven su hija, yerno y nietos. Todos ellos, junto a no más de diez familias, constituyen la escasa población de este aislado y solitario lugar.

“Nacido y criado en Las Guaitecas y me hice hombre trabajando el ciprés. Siempre la madera, el papá fue mi profesor, en cuanto al trabajo y la poca educación que tengo, fueron todo para mí.” (José Colivoro, Melinka, 2015)

Don José comenzó a maderear cuando aún era un niño. Esa fue la época en que los comerciantes transaban por millares las tejuelas, imponiendo precios y regulando las condiciones del mercado. Esos mismos comerciantes eran también quienes abastecían de víveres a las familias, de modo que, por una parte, compraban el producto del trabajo y, por otra, vendían los insumos básicos para la subsistencia de los trabajadores y sus familias, generando una relación de sometimiento y dependencia caracterizada por una constante deuda financiera de los trabajadores con el patrón.

“El primer día que bajé yo a maderear… creo que fue a los cinco años… [hice] una sola estaca y desde ese entonces yo no he parado. Luego nos fuimos haciendo más hombrecitos, llevaba tres estaquitas. Antes había una meta en el día, había que hacer 60 estacas y había que hacerlas, así nos pillara la noche. Nos sacábamos la mugre en el monte, a pata pelá, mal vestidos, mal comidos, porque no se alcanzaba no más. Antes el patrón hacia lo que quería no más, uno nunca le puso precio a su trabajo, ellos les ponían.” (José Colivoro, Melinka, 2015)

Don José tuvo una vida dura que se volvió aún más rigurosa tras la muerte de su esposa. Siendo aún muy joven quedó viudo y, junto con hacerse cargo de la crianza de sus seis hijos, trabajó en las labores propias de los colonos de la zona austral: a las labores de la madera y la pesca del róbalo, don José debió asumir también tareas de marisqueo, el ahumado de cholga, la recolección y procesamiento del luche.

“Acá nunca me ha faltado pega, por trabajo yo no saldría de aquí. Siempre me ha salvado pega. [A veces] es medio difícil: yo siempre fui maderero, cuando no la vendía rápido [la tejuela], trabajaba la cholga seca, el róbalo seco, hacía luche. Si no se vendía una cosa se vendía la otra (ríe), lo que caiga no más, la cosa era recuperar. (José Colivoro, Melinka, 2015)

  • Identificador SIGPA: CI3132
  • Fecha de registro: 19-03-2018
  • Tipo: Cultor individual
  • Género: Masculino
  • Comuna: Guaitecas
  • Region: Aysén del General Carlos Ibáñez del Campo
Ubicacion
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