Aprendió desde niña, pues nació y se crió en el campo, en el sector Loñares. Desde pequeña, su madre le enseñó a bordar en un inicio sábanas y manteles de cocina—que eran de tela de bolsa, bordados—, paños para la mesa y carpetas, igualmente bordados. Recuerda que, cuando tuvieron la primera radio —ya que antes no había ningún medio de comunicación—, lo primero que hizo fue bordarle un pañito para que no se llenara de tierra y poder cubrirla. Cuando era niña, bordó hasta aproximadamente los 20 años, momento en que dejó esta práctica por un tiempo. Luego la retomó alrededor de los 40 años, dedicándose a bordar carpetas, caminos de mesa, tabaqueras y pañuelos para el cuello.
Tiene su jardín y se inspira en las flores, en sus colores, los que luego utiliza para definir las tonalidades de sus bordados. Si bien le gusta bordar principalmente flores; en algunos casos también realiza figuras como pajaritos, por ejemplo gorriones, pero su mayor inspiración está en los motivos florales.
Respecto a la enseñanza, ha transmitido este conocimiento: sus hijas saben bordar al igual que una nieta de 13 años, que también borda, y realizado talleres de bordado, manteniendo esta práctica dentro de la familia.