La alfarera María Isabel González Vielma aprendió el tradicional oficio desde su madre, la alfarera Otilia Vielma Mercado. Su dominio de la alfarería abarca todos los pasos, pero no practica el molido. Elabora piezas ornamentales y utilitarias, destacando miniaturas, guitarreras y chanchos de tres patas en el primer caso, y ollas, sartenes, platos y pebreros en el segundo.
Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2019
Se otorga esta distinción al grupo de alfareras y alfareros que, mediante trabajo manual, crean una de las artesanías más emblemáticas del país, propia de su localidad. Han preservado a lo largo del tiempo las técnicas, colores y formas tradicionales, sin recurrir a nuevas tecnologías. Este reconocimiento destaca especialmente a las mujeres que han dedicado, o dedican, su vida a la alfarería en quinchamalí y santa cruz de cuca. Entre ellas, se encuentran jóvenes artesanas y también alfareras de mayor edad, algunas de las cuales se han retirado de este oficio por decisión personal o razones de salud..