María del Rosario Esparza Rodríguez inició sutrabajo en la alfarería a los treinta años, aprendiendo el oficio de RosaManríquez, quien fue su maestra y patrona. Dominó casi todas las etapas delproceso alfarero, aunque no practicó el molido del material. Elaboróprincipalmente piezas tradicionales como mates y chanchitos, característicos dela alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca. En los últimos años de suvida se dedicó principalmente al bruñido de piezas elaboradas por su hija,manteniéndose vinculada al oficio y a la transmisión familiar de la tradición.Formó parte del colectivo reconocido como Tesoro Humano Vivo el año 2019, en elmarco del reconocimiento otorgado a las Alfareras de Quinchamalí y Santa Cruzde Cuca, distinción que destacó su aporte a la preservación de esta tradiciónalfarera.
Tesoro Humano Vivo 2019 Alfareras de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca