"Desde 1949, cuando pisé por primera vez la arena del Circo Manuel Salazar, supe que el circo era mi hogar. Aprendí de los grandes maestros, Tony Pilonguito y Cigarrito, quienes me enseñaron los secretos del oficio. Coplas, rimas y el arte del clown se convirtieron en mi pasión. He recorrido numerosos escenarios, tanto nacionales como internacionales, siempre llevando en alto el nombre del circo chileno. Mi vínculo con el folclore nacional, gracias a la familia Parra, enriqueció aún más mi carrera. Ser circense es un privilegio, una forma de vida que me ha regalado experiencias únicas e inolvidables.".
"Comencé como Tony en el circo, pero pronto nació el personaje de Tony Chocolate. Con el tiempo, asumí el liderazgo del área cómica en distintos circos. Además de mi pasión por el circo, he tenido el privilegio de cultivar el folclore junto a la familia Parra. Mi trayectoria ha sido una mezcla única de humor, tradición y liderazgo."