Rita Mónica Rodríguez Fuentealba
Chillán, Ñuble

Rita Rodríguez nació en 1942 y se inició en el oficio de la alfarería a los 12 años, comenzando con la elaboración de pocillos. A lo largo de su vida adquirió un profundo conocimiento del trabajo en greda, participando en casi todas las etapas del proceso productivo, con excepción del molido del material. Elaboró principalmente piezas utilitarias como ceniceros, palmatorias, sartenes, vasos y platillos, manteniendo las técnicas tradicionales propias de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, basadas en el trabajo manual, el uso de greda local y la cocción en fuego directo. Formó parte del colectivo reconocido como Tesoro Humano Vivo el año 2019, en el marco del reconocimiento otorgado a las Alfareras de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, distinción que destacó su aporte a la continuidad de esta tradición alfarera.

Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2019

Se otorga esta distinción al grupo de alfareras y alfareros que, mediante trabajo manual, crean una de las artesanías más emblemáticas del país, propia de su localidad. Han preservado a lo largo del tiempo las técnicas, colores y formas tradicionales, sin recurrir a nuevas tecnologías. Este reconocimiento destaca especialmente a las mujeres que han dedicado, o dedican, su vida a la alfarería en quinchamalí y santa cruz de cuca. Entre ellas, se encuentran jóvenes artesanas y también alfareras de mayor edad, algunas de las cuales se han retirado de este oficio por decisión personal o razones de salud..
 

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