La señora Marta tenía aproximadamente seis años cuando escuchó por primera vez el canto a lo divino. Fue en el velorio del angelito de su sobrina, en Pichilemu. Desde entonces, sintió una inquietud profunda y decidió que, si algún día se le daba la oportunidad, también cantaría a lo divino.
Tiempo después tomó clases de guitarra traspuesta con Elías Yáñez y Pepe Ortiz. Fue invitada por su amiga Camila Aravena, y en ese espacio conoció a Carlos Martínez Rojas, quien también estaba aprendiendo el arte del canto.
En el año 2016, su amigo Carlos la invitó a integrarse a la Agrupación de Cantores a lo Divino y a lo Humano de Pichilemu, conformada oficialmente el 28 de septiembre de 2016. En ese entonces, el ex-párroco Pablo Donoso fue elegido presidente de la agrupación, Claudio Cornejo asumió como secretario y la señora Marta fue nombrada tesorera, cargo que mantiene hasta el día de hoy.
Junto a su hijo Héctor Orlando Arrano González, canta a lo divino y participa activamente en las vigilias y celebraciones de distintas comunidades de Pichilemu, manteniendo viva la fe y la tradición popular heredada por generaciones.
Documentado por el cantor Javier Peña en 2025