"Grisel es una artesana que ha encontrado en el bordado un camino de integración social y bienestar emocional. Tras jubilarse y llegar desde Cuba a Chile, descubrió en la práctica del bordado una manera de vincularse con mujeres chilenas y construir nuevas amistades. El retomarse los talleres luego de la pandemia, se incorporó a la Agrupación de Bordadoras de Isla Negra, donde cada miércoles comparte bordados y conversaciones en un ambiente comunitario.
Su obra refleja la riqueza y el colorido de Valparaíso, con escenas de viviendas, gatos, fondos marinos y pescadores que transmiten la vitalidad del territorio costero. Para Griselda, el bordado no es solo una técnica, sino una forma de expresión creativa que le permitió integrarse, sanar y aportar belleza a su entorno.
Como ella misma expresa: “Para integrarme, porque siempre estaba en la casa… me incorporé a la sociedad, empecé a conocer mujeres chilenas bordadoras.”