Marfiela Cabrera pertenece a la segunda generación de bordadoras. Inició en el oficio a los 12 años, guiada por su tía, Norma Araneda, de quien aprendió las puntadas básicas, las combinaciones de colores y la manera de representar la vida campesina en la tela. Con el tiempo desarrolló una técnica depurada, minuciosa y creativa, lo que la llevó a recibir en 2010 el Sello de Excelencia en Artesanía, reconocimiento otorgado por el Ministerio de las Culturas y la UNESCO.
Ha enseñado a múltiples generaciones dentro del grupo, siempre con paciencia y dedicación. Para Marfiela, bordar es una fuente de sustento económico, una herencia familiar invaluable y una forma de transformar la vida cotidiana en arte.
Marfiela es una de las principales referentes técnicas de la agrupación. Su calidad artística y creatividad han contribuido a elevar el prestigio del bordado de Copiulemu a nivel nacional e internacional.
Ha cumplido un rol esencial en la formación de nuevas bordadoras, transmitiendo con detalle la técnica y fomentando la innovación dentro de la tradición. Su experiencia y reconocimiento externo refuerzan la legitimidad del colectivo y abren oportunidades para la difusión del oficio. Representa la excelencia y la continuidad del legado desde la segunda generación.
Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2024
Se otorga esta distinción al grupo de bordadoras de Copiulemu quienes han desarrollado un lenguaje estético que expresa paisaje, identidad y memoria comunitaria. La calidad artística de sus obras y el reconocimiento otorgado por su comunidad posicionan esta práctica como un referente regional. Si bien sus trayectorias son diversas, su trabajo conjunto configura un imaginario colectivo coherente y valorado, cuya transmisión comunitaria ha fortalecido la proyección de la técnica en nuevas generaciones.