Marcela Rodríguez Romero es alfarera de la localidad de Quinchamalí en la comuna de Chillán. Nació en el año 1970, aprendió a trabajar en este tradicional oficio desde aproximadamente los 8 años, le enseñó su madre, la Sra. Humbertina Romero Caro. Es un conocimiento familiar que se ha traspasado por al menos cuatro generaciones, y que la Sra. Marcela también se ha encargado de enseñar y transmitir el oficio a otras personas, en especial su hija, Nayadet Núñez Rodríguez. En conjunto a su esposo y otros miembros de su familia con los que trabaja, conocen y ejecutan las distintas etapas del proceso de producción de las piezas, desde la obtención de materias primas, de la cual se abastecen durante el verano que obtienen recolectando de su propiedad, hasta la elaboración final de estas. Se especializa en fabricar piezas utilitarias como platos, pailas, ollas y azafates, además de piezas ornamentales como distintos tipos de animales y jinetes. Vende sus productos en puestos en Quinchamalí, en el taller de su casa, en el mercado de Chillán y en ferias como las de INDAP, además pasa puerta a puerta vendiendo las piezas que realiza en las comunas de Chillán, Bulnes, Coelemu y Concepción.
Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2019
Se otorga esta distinción al grupo de alfareras y alfareros que, mediante trabajo manual, crean una de las artesanías más emblemáticas del país, propia de su localidad. Han preservado a lo largo del tiempo las técnicas, colores y formas tradicionales, sin recurrir a nuevas tecnologías. Este reconocimiento destaca especialmente a las mujeres que han dedicado, o dedican, su vida a la alfarería en quinchamalí y santa cruz de cuca. Entre ellas, se encuentran jóvenes artesanas y también alfareras de mayor edad, algunas de las cuales se han retirado de este oficio por decisión personal o razones de salud..