En Tanume existieron muchas celebraciones religiosas: Las Carmenes, Las Perpetuas, Santa Rosa, el Niño Dios y San Cayetano. La madre de don José Adán, Teresa de Jesús Vargas Vargas, celebraba en su casa estas festividades, especialmente la novena de Las Carmenes.
Don José Adán comenzó a aprender el canto a lo divino aproximadamente a los nueve años, y ya a los once empezó a cantar en público. Fue Andrés Carreño quien lo motivó a seguir aprendiendo y a profundizar en los versos.
Llegó a saberse más de sesenta versos a lo divino, muchos de ellos heredados de antiguos cantores. Su hermano Pedro Raúl también cantaba, aunque prefería hacerlo solo, en casa.
A lo largo del tiempo, don José Adán ha enseñado a jóvenes cantores los versos que él aprendió, transmitiendo la tradición de manera oral. En su vida laboral fuera de la comuna, ha salido a cantar a Paredones, Santa Teresa (sector de Pumanque o Paredones), y ha participado en velorios de angelitos.
También cantó en Placilla, donde vivió algunos años, en el sector La Tuna.
Don José Adán expresa un deseo profundo:
“Si se pudiera, debería existir un acuerdo para que el canto a lo divino se enseñe en los colegios.”
Dice haber aprendido, a través del canto, la fe cristiana. Junto a su amigo Sergio Caroca, también de Tanume, se reunían para cantar y aprender juntos.
Don José Adán toca la guitarra de oído, conservando el sonido antiguo y devoto del canto a lo divino.
Documentado por el cantor Javier Peña en 2025