Ida María Salazar Ayala
Cauquenes, Maule

Ida Salazar Ayalaes locera del sector de Pilén Alto. En el marco de la investigación realizadaentre 2018 y 2019, se extraen sus citas biográficas sobre su historia comolocera.“Me crie aquí, enesta misma casa, con mi mamá, mi papá y mis nueve hermanos. Mi mamá hacia loza,se llamaba Morelia del Carmen Ayala, así que aprendimos las dos con mi hermanaMauricia, nadie más. Yo ayudaba a mi mamá, porque era la más grande, le ayudabaa hacer todo lo de la casa, a cuidar a mis hermanos pero, además, le cocía, lepulía la loza yo. Cuando ella falleció, empecé a hacer loza. Los hombres en mifamilia ayudaban en todo, a buscar la greda, la leña, el huano, las hojas parateñir, todo. Mi mamá aprendió como de 12 años, porque también se le murió sumamá y una señora viejita, esa le enseñó a ella, se llamaba Prosperina laseñora. Las mamás de una aprendían de otras señoras más antiguas, las que lesgustaban. Yo aprendí cuando veíamos a mi mamá, hacíamos poquititas, bienhechitas y comenzamos a vender, nos empezamos a entusiasmar, después noscompraba el mismo caballero que le encargaba a mi mamá, que venía de Chillán,nos encargaba unos azafates grandes así. Lo primero que hice fue así chiquitito,pailitas y azafatitos chicos, lo más fácil. Yo hacía hojitas después, ahora mevoy por lo más fácil. Mi hermana hace ollitas, hace como gallinitas, cosas quese le pone a ella, hace. Ahora hago, pailitas, azafates, ollitas, gallinitaspara la ensalada, sartenes, jarritos. La pailita para el pastel es la que másse vende y los azafatitos. Nos gusta dejar la greda más pulida, nos dicen quele echamos pasta de zapato, por eso nos queda, pero no, nos vendrían a reclamarque está pasada a parafina, pero nadie nos viene a reclamar. Mi mamá hacíajarronas grandes, con orejas y argollas que les colocaban y maceteros grandes,que ahora no se hacen porque mucho sacrificio y mal pagado. Me acuerdo quehacían unos bebederos, pero nunca hemos hecho, para que beban agua lasgallinas, pero nosotros nunca hemos hecho. Hacían unas ollas guatoncitas contapita, unas botellas, jarros de lavatorio, de esos antiguos también. Aprendersabe que no (fue) tan difícil, parece que Dios nos alumbró, empezamos altiro atrabajar, porque todos los días viendo. Yo aprendería, yo trabajaría…no meacuerdo bien cuánto tenía cuando murió mi mamá, unos 14 ó 15 años tendría. Yono he enseñado, mi hermana, mi hermana la invitaron una vez para Cauquenes,donde están los niñitos. Yo no, me han invitado, pero como soy floja para saliry ella fue. Me gustaría enseñar, yo encantada le enseñaría, pero por aquí nohay ni gente. Me gustaría ir, pero como uno está enferma, no puede salir. Sientoque es algo especial, porque tiene su platita uno, no le voy a decir que sevende, pero algo tiene uno. Yo he tenido bien buena suerte, he vendidomuchísimo cuando voy a la feria, como hacemos de todo, no de una sola cosa, poreso creo yo. A uno le dejó la mamá esto y es importante de seguirla, porquerecuerdo de su mamá que tiene, sí como de la tradición, como que no quedan ya,la juventud no quiere y las más viejitas se han muerto y ya eso se va a irperdiendo después. Antes habíanvarias loceras, ahora no quedan muchas”.

Ida Salazar trabaja en conjunto con suhermana. A pesar de su edad y estado de salud, pues se encuentra enferma deartrosis, continúa loceando en forma permanente, bruñendo principalmente, porlo que ambas reproducen loza, comercializan y viven del oficio. En su caso,además, ella está a cargo de la venta de la loza en la feria, pues cuenta consu espacio reservado para todo el año, en el que comercializa la producción quereúnen con el tiempo y, luego, distribuyen las ganancias entre ambas,lo cual se utiliza para cubrir los gastos de la casa.

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