Gerardina recibe por herencia familiar la tradición del canto a lo divino. Su padre, José Gerardo Carreño Rojas (fallecido), y su madre, María Ernestina Jorquera, también fueron cantores del sector Nuevo Reino de Ciruelos, comuna de Pichilemu. Tiene varios hermanos cantores; tres de ellos interpretaron a lo divino, quedando con vida solo uno: Ángel Floridor Carreño Jorquera.
Gerardina creció rodeada del canto, celebrando desde niña la Vigilia de la Cruz de Mayo en Nuevo Reino. Con el tiempo, su madre quedó a cargo de la tradición de la Cruz de Mayo y de la Virgen del Carmen, celebraciones que hoy continúan sus descendientes.
Para Gerardina, el canto a lo divino es una oración: a través del canto expresa su fe y devoción, especialmente hacia San Andrés, su santo protector. Aprendió escuchando a los mayores, siguiendo el pulso antiguo del verso y la guitarra.
Gerardina comparte un mensaje:
“Quisiera decirles a los colegios y a los niños que retomen las clases de religión utilizando el canto a lo divino, para que no se pierda esta tradición tan linda, que podría desaparecer en el futuro. También pido que las municipalidades y el gobierno apoyen la tradición del canto a lo divino.”
Durante un tiempo, Gerardina participó en la Agrupación de Cantores a lo Divino de Pichilemu, pero dejó de asistir debido a las dificultades de traslado. Aun así, mantiene viva la esperanza y el llamado:
“Que la juventud se atreva a cantar, a compartir y a aprender.”