Fabiola Orfelina Sobarzo Carrizo
Chillán, Ñuble

Pertenece a una amplia familia de alfareras, aprendió de su madre Juana Carrizo Vielma y de su abuela Orfelina Vielma. Ha trabajado la alfarería desde los 15 años, siendo su principal sustento económico. Elabora piezas utilitarias como ollas, platos, vajillas completas, azafates tapados, tiene como compradores a diversos restaurantes y negocios.

Trabaja todo el proceso de la alfarería: recoger, remojar, pisar, despulgar (quitar partículas para que la greda sea homogénea). Cada pieza es única ya que está hecha a mano con procesos como el pulido, bruñido, secado, y cocido, en este último paso cuenta con el apoyo de su marido.

Ha enseñado en su taller localizado en la comuna de Portezuelo, principalmente a su hijo que maneja el pulido, mientras su hija menor crea piezas.

"Antes recogíamos la greda a la orilla del camino , ahora compramos porque no es tanto el acceso, me gusta mucho trabajar la greda, me relaja, me hace feliz, trabajo por necesidad y porque me gusta, me gusta crear y me siento feliz cuando la pieza sale bien, es satisfactorio para mi. Realizo todos los pasos de la alfarería."

Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2019

Se otorga esta distinción al grupo de alfareras y alfareros que, mediante trabajo manual, crean una de las artesanías más emblemáticas del país, propia de su localidad. Han preservado a lo largo del tiempo las técnicas, colores y formas tradicionales, sin recurrir a nuevas tecnologías. Este reconocimiento destaca especialmente a las mujeres que han dedicado, o dedican, su vida a la alfarería en quinchamalí y santa cruz de cuca. Entre ellas, se encuentran jóvenes artesanas y también alfareras de mayor edad, algunas de las cuales se han retirado de este oficio por decisión personal o razones de salud..
 

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