Llegó en la década de los ’80 en Alhué. Toda la familia paterna es de Alhué. Su familia se fue a Chimbarongo, Buin. Ella desde niña era muy tímida, sin educación formal, pero si leía mucho, ya que desde niña trabajaba desde los once años en casas particulares. No estudió mucho. A la hora de salir de cantar no me animaba, se escondía, le daba vergüenza, pero ahora ya superó ese tema. Como poeta, escribe y canta pero no toca instrumento. Solo escribe y canta versos. De ella nace la poesía de una raíz de un tío abuelo que era poeta “el Minuñe” Plaza. Ella no se acuerda mucho de él, pero sus hermanos le cuentan que hacía versos y hablaba en verso. En su familia, el que más se acercaba a la poesía y tradiciones era su papá, a quien en diversas oportunidades lo escuchaba hablar o recitar cuartetas, pero no era poeta. El año 2006 participó en un taller organizado por el Municipio, donde estaban presentes los hermanos Madariaga, conocidos poetas locales. Desde ese momento nació en ella el interés en ella de poder crear y cultivar esta práctica. Señala que la poesía es más intima, sobre todo cuando se canta en lugares más cerrados o pequeños, ya que la gente lo aprecia mejor. Su arte lo desarrolla en diferentes lugares, en actos públicos en colegios y donde a ella la llaman a mostrar esta tradición. Además participaba en un grupo folclórico: “Faroles de Alhué”. Estaba compuesto por 10 o 12 integrantes, con música campesina con instrumentos como arpas, guitarras y otros. Ella escribe de noche, es el momento en que se inspira: así puede amaneciendo escribiendo. Se inspira en las cosas básicas y cotidianas. Esta poesía la hace gente del campo, con muchos temas diversos, no solamente de su vida cotidiana sino que de la contingencia. Y hay versos de forma graciosa. El Municipio le ha apoyado en talleres, también ha mostrado el arte en otros lugares como en María Pinto y lugares distintos de la Región Metropolitana. Han participado en canto a lo Divino, a los Andes, a Loica, Maipú, Lourdes. Ellos se financian sus viajes. También han estado en Concepción en el encuentro de mujeres payadoras y cantores. El canto a lo poeta es un arte de tradición oral que consiste en cantar versos populares compuestos en décimas o sextinas, interpretados con arreglos musicales, generalmente de guitarra, y divididos en dos tipos de canto: a lo humano y a lo divino. Se deriva de la motivación de compartir, reunirse en familia y poder disfrutar de un alegre momento. De igual modo a la hora de componer sus sextinas y payas. El mismo cultor relata su vida en sextinas, las que compone espontáneamente en determinados momentos de su existencia. En el canto a lo humano los versos abordan temas profanos: por ponderación, por travesura, por amor, saludos, brindis, versos de historia y la crónica de los acontecimientos sociales y políticos. Otra de las practicas ligadas al canto a lo poeta es la paya, que en lengua aimara significa “dos” y en quechua “encontrar colectivamente. Se trata de una derivación del canto a lo humano que comprende la disputa entre dos cantores, un duelo poético e improvisado que requiere de mucho ingenio, rapidez, experiencia y sabiduría. (CNCA, 2012: 148)Este canto sincrético paso a formar parte de la poesía popular chilena y se dividió en dos ramas, una femenina y otra masculina, con métrica, canto, instrumentos y argumentos propios. Así, las cantoras comenzaron a cultivar una lirica liviana asociada a espacios profanos como matrimonios, ramadas y trillas, conservando un estilo musical más festivo, propio de la vida campesina y más allá del calendario religioso, con tonadas, valses y cuecas, cantos alegres en estrofas de cuatro o cinco versos, acompañados de la guitarra o el arpa. Los hombres, por su parte, desarrollaron una lirica de carácter más serio y didáctico, adquiriendo un rol significativo en las celebraciones religiosas, utilizando la forma métrica de la decima y el guitarrón como instrumento.
En el 2006 fue que se incorporó al taller de los maestros Pontigo y Madariaga en la Municipalidad de Alhué. Lo primero que aprendió fue la composición de décimas a partir de la metodología ideada por los profesores, pero jamás aprendió ningún instrumento de acompañamiento. Su primera composición fue un Verso por Sequía por la falta de agua en el estero de Alhué y las exiguas lluvias que han sid características en los últimos años en nuestro territorio metropolitano.
En 2025 el cantor Sergio Fuentes actualizó su documentación con el siguiente testimonio:
Soy cantora y poeta a lo divino y lo humano. Yo nací un 11 de agosto de 1946 y me pasaron por el civil el 26 de marzo del 1947 junto con una hermana. Y a las dos nos cambiaron la fecha de nacimiento. Antes las cosas eran así. Yo no toco instrumento, Salí porra en ese sentido. No, no he podido aprender, pero me gusta. Aprendí a tocar un poquito de guitarra normal y universal que se llama. Me cuesta. Me ha costado aprender en la guitarra, pero me gustaría aprender ya que los que vienen nos vienen a enseñar. Les cuesta un poquito la guitarra porque es demoroso enseñar la décima, Entonces se les pasa el rato enseñando eso.
Yo me considero cantora a lo divino, a lo humano y también poeta, pero mi cabecita no guarda mucho, así que yo no canto de memoria, pero tampoco tengo buena vista y me cuesta cantar leyendo. Aprendí en el taller de 2006 y ya estaba mayorcita. Ya entonces cuesta para para memorizar. El taller lo daba Don Arnoldo Madariaga, su papá, y don Domingo Pontigo.
Fue Hermoso, porque yo no pensé nunca. Yo fui a oír a ver cómo hacían los demás. Porque era una persona que no me abría a las demás. Era muy tímida. Y empecé a ir de oyente y fui la que más rápido aprendí. Aprendí porque me gustó. Me fascinó.
Aquí tengo ancestros que eran cantores. Mi tío, mi Núñez. No me acuerdo de su nombre. Ese era su apellido. Es que es mi sangre. Él era cantor a lo divino y era muy de florear todo. Él llegaba, usted lo conocía y él le hacía un retrato. Pero con “cogollos” o con décimas. No sé si sería payador porque yo lo conocí cuando era muy niña. Él era poeta del alma. Le salía solo, espontáneo. Era tío de mi papá.
Mi papá no era cantor, pero igual era divertido porque él también a usted le hacía “cogollo”, le decía cosas divertidas y en décimas o en rima.
Ahora yo escribo de todo. De lo divino, ya que encierra todo lo que no me he atrevido a hacer, a la creación o de lo Antiguo Testamento me cuesta porque hay que leer mucho, hay que leer y releer y releer. Yo escribo de los temas de la Biblia.
De algún tema me dan, por ejemplo, me dieron un tema para la Biblia del pueblo que renunció un cantor y me llamaron y yo dije que sí. Por ejemplo, me pidieron, hicieron un mural allí y me pidieron y me llamaron que fuera yo al taller y todo y me pidieron que hiciera un verso. Un joven me pidió que hiciera un verso.
Yo conozco y recuerdo a varios cantores los Madariaga y el más eh, don Pancho Astorga. Don Francisco Astorga era una eminencia. Tocaba precioso guitarrón. Era algo maravilloso y cuando enseñaba, el veía que un joven o una niña le gustaba y que tenía facilidad, le les pasaba el guitarrón. Como el joven que nos está enseñando ahora que está haciendo el taller también. Cristian Mardones. Así que no son egoístas. O sea, el cantor a lo divino de verdad no es egoísta y hay algunos que antiguamente eran egoístas. No dejaban que les grabaran. O no le gustaba que otros le cantaran sus versos o cosas así. De hecho, algunos cantores dicen que escondidos ellos escuchaban y se iban grabando los versos. Cuando salía el papá a trabajar, ellos pescaban la guitarra y practicaban solos de mirarlo a él porque algunos no les daban esa facilidad a los hijos. Entonces pienso que eso es un egoísmo.