Arturo René Barahona González
Bailes Indios / Caporal
Iquique, Tarapacá

Arturo René Barahona González nació en Iquique el año 1929 y dedicó 75 años de su vida a la fiesta de la Virgen del Carmen de la Tirana, realizada en un poblado ubicado en la pampa de Tamarugal, a 85 km. al sudeste de Iquique. A través de su participación como bailarín, caporal y destacado dirigente en la fiesta religiosa más grande de Chile, es que, se reconoció su larga trayectoria en ésta celebración, que año tras año, cada 16 de julio, convoca a miles de fieles.Debido a su larga trayectoria como peregrino y bailarín de la Virgen de la Tirana, Arturo conservó en su memoria y en su cuerpo danzas típicas de épocas remotas, al igual que vestimentas, cantos y prácticas ceremoniales de principios de siglo. Estas creaciones han sido traspasadas hacia otros bailes religiosos a través de la tradición oral y ritual, pocas veces registrada en documentos oficiales. Manifestaciones de los cultos marianos populares del norte que en él perpetúan hasta el día de hoy, conservando su pureza y testimoniando los años de historia en tomo al Santuario de la Tirana, llevándo la dedicación entregada  a ser ejemplo de las futuras generaciones. En el año 1935 don Arturo asistió por primera vez a la fiesta de la Tirana, a la edad de 6 años, dadas las influencias de su padre, quien trabajaba como ferroviario y se desempeñaba como poeta autodidacta y músico; y de su madre, fervorosa devota de los santos patronos de los pueblos de la zona. Al año siguiente Aniceto Palza, de origen peruano, visita al padre de don Arturo, y le comenta sus intenciones de fundar un baile religioso pionero, que se basaría en los estilos de los danzantes y chunchos (bailes religiosos originarios de la zona), pero que a la vez se distinga de estos por un nuevo estilo sin precedentes. Por las cualidades artísticas que poseia Arturo a esa edad, luego de una pequeña demostración de cantos y danzas, el pequeño fue invitado a ser parte de este nuevo proyecto, bajo la tutela de su fundador.Desde ese momento comenzó para Arturo una historia de tradición cultural y religiosa que constituirá a futuro los cimientos del actual patrimonio histórico inmanente que no se encuentra escrito, pero que es parte de la historia, tanto de esta festividad religiosa, como de la historia de las tradiciones de la región, y por qué no decirlo, del país. Aniceto Palza enseñó y transmitió a don Arturo sus más grandes anhelos y sueños para la festividad religiosa y para el baile en sí mismo, llamado “Baile Piel Roja de Aniceto Palza", fundado un 8 de diciembre de 1937. Este se conviertió así en el primer baile piel roja de Chile y en el primer baile "chileno", originado en Tarapacá, que participa de la fiesta, luego del proceso de nacionalización del territorio. De esta manera Aniceto instruyó a Arturo como el primer "brujo hechicero" en la fiesta, gracias a un pequeño bombo y una baqueta que le obsequió, como símbolo de distinción por su desinteresado compromiso con este proyecto. Así mismo se destacó por sus habilidades performativas como bailarín y cantor.En 1941 en un antiguo barrio de Iquique, y particularmente en el ex conventillo minero de la ciudad, actual población emblemática de Iquique llamada “El Morro”, se divide el baile de Palza, dando origen a los "Pieles Rojas Azules", bajo el mando del caporal boliviano Pedro Castillo, padrino de Arturo. En él continuó bailando y sorprendiendo como hechicero (el primero en esta festividad). Posteriormente en 1946, Castillo dejó el baile, por lo que Arturo a la edad de 17 años fundó un nuevo baile llamado "Católicos Pieles Rojas del Morro", el cual quedó formalmente instituido por acta el año siguiente, en donde Arturo paso a ser el Caporal Mayor, mientras que el resto del grupo se traslado a la oficina salitrera Mapocho para formar el baile “Católicos Pieles Rojas de la Oficina Mapocho”. Sin embargo, pese a estos nuevos proyectos nunca dejaron de estar unidos, pues en los días de la festividad tiraneña se reunían en la víspera, juntando los dos bailes, bajo el rito de la Danza de la Amistad (rito que más tarde se perdió debido a la masificación de la fiesta, por la falta de espacio para mudanzas de tales envergaduras). En 1952 la Sociedad Católica Pieles Rojas del Morro se encontraba en su apogeo y era un referente cultural de la festividad de La Tirana por lo que empiezan a surgir desde él una nueva camada de bailes y sociedades religiosas que replican el estilo que lideraba el baile de don Arturo, multiplicándose los indios tanto en Iquique como en las oficinas salitreras y consagrándose como un baile tradicional de la fiesta. Estos reproducían rituales como por ejemplo: el calumé, la danza de la amistad, el cautivo, la pipa de la paz, etc. Ya en el año 1968 se realizó la primera misa de víspera al estilo de los bailes religiosos, con la total venia de la Iglesia Católica, fruto del Concilio Vaticano II, en la cual se integra a estos importantes cultos marianos, reconociéndole su carácter religioso y su origen popular y andino. En la que Arturo se consagro como "Cantor del Alba". Actualmente esta misma misa de víspera congrega a miles de fieles, todos testigos de esta muestra intangible de tradición cultural y fe popular. Finalmente en el año 1987 don Arturo decidió abandonar la "Sociedad Católica Pieles Rojas del Morro" para fundar esta vez un baile de la misma raíz que la anterior, pero con otra orgánica llamada "Cuerpo de Baile". Organización política en la que predomina la historia y tradición del caporal por sobre las directivas y socios. El Cuerpo de Baile se organizo en tomo a la figura de un líder único que contenga la tradición y el carisma de la manifestación propiamente cultural y tradicional. En este sentido, don Arturo se planteo resguardar, la raíz y la herencia con la cual fue educado como bailarín y caporal y en la que privilegio su patrimonio personal. Así pues fundó el "Cuerpo de Baile Pieles Rojas del Espíritu Santo", por estar ubicado geográficamente en Iquique en torno al nuevo barrio en el sector de Playa Brava y su parroquia central llamada Espíritu Santo. Don Arturo fue el caporal y bailarín más antiguo de la Fiesta de la Tirana, dentro de los aproximadamente 200 bailes de la festividad, pero obviamente, fue mucho más que eso, fue la imagen de referencia de la fiesta (de ahí que haya sido innumerablemente entrevistado y reconocido por distintos medios gracias a la labor realizada), y aunque su baile no posee un gran número de bailarines, es importante destacar que su riqueza patrimonial ha inspirado a nuevas generaciones, partiendo por su familia (todos los miembros de su baile son familiares directos de don Arturo). Gracias a la participación, dedicación y principalmente la devoción entregada, Arturo Barahona fue partícipe de diversos eventos que se relacionan con la religiosidad popular, o piedad popular como se llama hoy en día, y gracias a lo que entregó se pudo rescatar aspectos que corrían serio peligro de perderse por la influencias foráneas y la modernización que muchas veces mata las tradiciones. Don Arturo fue un ferviente defensor y practicante de valores que guardan en si tradición y belleza, que supo trasmitir no solo a bailarines y caporales, si no a muchos fieles que movidos por la magia y devoción han llegado al pueblo de la Tirana a rendirse a los pies de la reina del Tamarugal, la Virgen del Carmen de la Tirana. Dedicó tiempo además a la realización de talleres de religiosidad popular, y se desempeñó en varias ocasiones como miembro de la directiva de la federación de bailes religiosos de la Tirana.

Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2013

Obtuvo el Reconocimiento Tesoro Humano Vivo por ser el caporal más antiguo de la Fiesta de La Tirana, que representa a los bailes genuinos Pieles Rojas, mezcla de la creatividad popular urbana y salitrera de mayor corporalidad y persistencia en el tiempo. De esta forma, representó a los promesantes del culto mariano, fiel reflejo de la religiosidad popular que ocurre en los santuarios en el norte de Chile.

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