Alfonso Henríquez Hernández
Talagante, Metropolitana de Santiago

Don Alfonso Henríquez, nacido y criado en Talagante, comenzó a ser parte de la corrida local en el año 1942, a sus tiernos 10 años de edad. El mayor vínculo que lo atrajo a la festividad fue su gran gusto por los caballos, que desde muy pequeño lo llevaron a trabajar en la parcela de su padre y juntar el dinero necesario para comprarse su propio animal ensillado y con espuelas (como se estilaba vender comprar en esos tiempos) especialmente para correr Cuasimodo. Además, se crió “entre curas y monjas”, debido a la cercanía de su padre con la Iglesia, otra veta que lo ligó a la corrida.

Desde joven, este experimentado cuasimodista se perfilo como el único en su familia que abrazó la cultura huasa, muy cercano al uso del caballo, la cueca y la vestimenta típica. Muy orgulloso, el primer año en que fue parte de la corrida se montó en su caballo chilote recién comprado y se lanzó a la aventura. Se trataba de un niño muy delgado en un fuerte caballo, lo cual incidió en que viviera una experiencia bastante vergonzosa pero que hoy recuerda con humor. En Camino Carampangue, su caballo enloqueció y se puso a corcovear pudiendo apenas el niño sujetarse para no caer, pero la bandera que portaba salió volando y fue a parar a unas zarzamoras. De inmediato lo auxiliaron cuasimodistas de experiencia y pudo seguir corriendo hasta el final, cumpliendo el objetivo, sueño de su niñez. Desde ahí, nunca más dejaría de correr.

Comenzaba la década de los 50 cuando un joven don Alfonso se hizo cargo de la organización cuasimodista de Talagante, como su presidente. Su misión sería ordenar en cierta medida la situación en su lado humano y organizacional en general para que la corrida tomara mayor nivel y se aproximara a la comunidad. Cuando comenzó como presidente de Cuasimodo, Don Alfonso era una persona de procedencia modesta, comenzándose por esos tiempos con un cambio en perfil de la dirigencia cuasimodista desde estar ésta compuesta íntegramente por familias acomodadas de la zona hacia una popularización en el control de la festividad.

Con los años, el respeto y cariño con su comunidad era recíproco. La corrida se convirtió en parte de la cultura talagantina, llegando a ser uno de las instancias más masivas que se realizan en la localidad desde al menos la década de los 60 en adelante. Esto tiene que ver también con otros ámbitos que como dirigente especialista en cuestiones de la cultura rural local ligada a la religiosidad tiene don Alfonso, los cuales fue aprendiendo, solidificando y aplicando con el pasar de los años.

Por una parte, está el tema del vínculo entre las distintas instituciones. Don Alfonso ha servido como un nexo durante 60 años entre las instituciones que trabajan temas de cultura folclórica y la Iglesia, realizando charlas y encuentros en la parroquia, sedes vecinales y escuelas que ligan ambas temáticas; todo concretizado de manera multitudinaria en Cuasimodo cada año.

Importante han sido también las campañas que el Sr. Henríquez ha liderado en función del uso del caballo en las zonas rurales de la comuna y en la protección de ciertas prácticas agrícolas artesanales, por medio de formación en instituciones educativas de la zona y la búsqueda de fondos para el fomento de los pequeños productores agrícolas.

Don Alfonso Henríquez fue presidente de Cuasimodo Talagante durante 60 años, desde que tenía 18 años. Su contribución a mediados del siglo XX fue crucial encabezando una directiva que de alguna manera modernizó la organización volviéndola más participativa con la creación de distintos grupos encabezados por líderes locales más ligados a la comunidad.

Hoy, con sus más de 80 años, se ha retirado de la dirigencia cuasimodista, pero seguirá participando de la corrida mientras su salud lo permita.

  • Identificador SIGPA: CI879
  • Fecha de registro: 11-11-2013
  • Tipo: Cultor individual
  • Género: Masculino
  • Comuna: Talagante
  • Region: Metropolitana de Santiago
Ubicacion