Fiesta de Cuasimodo en la Región Metropolitana

fiesta popular
Documentado por: Dirección Regional Metropolitana

Reseña

Cuasimodo tiene como objetivo principal la entrega de la Comunión a feligreses que están enfermos/postrados y por lo tanto no han podido asistir a la iglesia para comulgar en Semana Santa. Para esto, se organiza una caravana que escolta/acompaña a un sacerdote u otra persona habilitada para entregar la Comunión (diáconos, ministros de Comunión, monjas) el domingo siguiente a Pascua de Resurrección, recorriéndose en comunidad extensos territorios con una actitud alegre que se irradia hacia la comunidad y en especial a los postrados; felicidad asociada fundamentalmente a la reciente Resurrección de Cristo.

La festividad en la Región Metropolitana presenta distintos contextos y facetas que hacen particular el accionar de cada Cuasimodo. Se trata de una manifestación de gran densidad, transversalidad y a la vez diversidad, estando presente en las seis provincias que componen la región, tanto en la ruralidad como en lo urbano. A su vez, las organizaciones cuasimodistas están inmersas en disímiles contextos socioeconómicos, demográficos, geográficos, históricos y culturales. Sin embargo, estas agrupaciones comparten algunas características que son esenciales al cuasimodismo, además del motivo principal que anima la fiesta descrito en el primer párrafo. Para empezar, debemos señalar que se trata de una manifestación arraigada en y fuertemente influenciada por la cultura rural, al haberse concebido, desde un principio, como una corrida de jinetes que acompaña al sacerdote por los caminos del campo chileno. De esta manera, la institución del huaso chileno, con su sistema simbólico, vestimenta, aperos y habilidades ecuestres se hace presente con gran fuerza. Existen numerosos Cuasimodos de gran tradición establecidos en comunas que presentan importantes extensiones rurales de la periferia de la RM, como Lampa, Talagante, Melipilla, Buin, Paine, Peñaflor, Curacaví, etc., como también Cuasimodos en zonas que han sido ya fuertemente abrazadas por la urbanidad, pero que en el pasado no tan lejano eran totalmente rurales, como Renca, Pudahuel, Conchalí, Maipú, Lo Barnechea, La Florida, San Bernardo, entre muchas otras. Por otra parte, hay Cuasimodos que se formaron en zonas netamente urbanas, que incorporan en mayor cantidad vehículos motorizados y otros medios de transporte citadinos, pero que de todas formas, la mayoría, cuenta con jinetes (provenientes de zonas campestres) y otros elementos de la cultura huasa, haciendo un guiño a la tradición cuasimodista rural. Ejemplo de esto es la situación en La Legua, Independencia o Lo Espejo.

Otra característica que es común a la mayoría de los Cuasimodos de la región es el uso de dos prendas de vestir específicas de la festividad (que se usan, en muchos casos, reemplazando la tenida huasa o fusionadas con ella), denominadas como esclavina y pañoleta. La primera es una manta que se usa sobre los hombros emulando la que usan los sacerdotes y la segunda es un pañuelo especial que va amarrado a la cabeza. Sus colores pueden variar según la parroquia que representan, pero el blanco y el amarillo representantes del pabellón Vaticano son predominantes. Luego, existe una serie de características que deben estar presentes en toda corrida cuasimodista, como lo son el uso de banderas chilenas y del Vaticano, campanillas, estandarte de la agrupación y una Cruz en la vanguardia

La columna cuasimodista varía en su orden según localidad, pero siempre gira en torno a lo principal: el coche de paseo con tire animal u otro vehículo que transporta al sacerdote con el Santísimo y su custodia especial. Los jinetes suelen ser los punteros, guiando a la comitiva, portando grandes banderas, además de organizar un grupo de escolta especial para el coche. Luego se conforman grupos según medio de locomoción específico: de ciclistas, carretones, automovilistas y motoristas. Ciclistas y carretones en la actualidad son grupos muy numerosos e importantes para muchos Cuasimodos. Por ejemplo, en Talagante y Peñaflor, las bicicletas se cuentan por cientos y son engalanadas con mucho esmero, creándose verdaderos altares en sus manubrios y zona trasera. Los carretones tirados por animales, por su parte, son propiedad principalmente de feriantes que ocupando estas herramientas de trabajo acuden masivamente con sus familias recorriendo largas distancias, adornando también con dedicación vehículos y equinos.

La corrida requiere cierto control y por lo tanto se designan roles o jefaturas especiales. Los principales cargos al respecto son los de guía (va en la punta guiando el rumbo y las paradas respectivas); jefes de grupo o “capataces” (cada grupo según medio de transporte y, a veces, por localidad tiene un jefe o más que controla su comportamiento y seguridad), rezadores (se encargan de vociferar rezos, gritos o “santos” durante la corrida); custodia (se desplaza muy cerca del cura cuidando su integridad y la del Santísimo). Los jefes de grupo suelen contar con una jerarquía interna, tratándose de cuasimodistas jinetes de gran experiencia en la corrida y conocimientos profundos de las bases de Cuasimodo, creándose “comisiones” para el orden y seguridad de la manifestación callejera.

La comunidad tiene responsabilidades específicas también, con énfasis en los habitantes de aquellos hogares que serán visitados por la sagrada comitiva. Las calles, plazas y frontis de las casas se adornan con guirnaldas, flores, globos, ramas de palmera y diversas imágenes religiosas, todo multicolor pero en mayor medida blanco/amarillo, además del rojo, azul y blanco de la bandera chilena. Las familias de los enfermos que comulgan disponen altares en las puertas de sus casas, hacia la calle, con gran decoración como la antes señalada, además de habilitar un altar en su interior para crear un ambiente sagrado en el momento de recibir la Comunión.

Varios Cuasimodos son acompañados por manifestaciones folclóricas del campo chileno. Por ejemplo, grupos folclóricos suelen acompañar a la caravana entonando melodías y bailando pies de cueca al momento en que el grupo se detiene a entregar la Comunión, o bien al finalizar la corrida. Esto se remarca en aquellos Cuasimodos que tienen estrecha relación con clubes de huaso o de rodeo locales (a su vez, muchos Cuasimodos utilizan como infraestructura para el inicio o término de la festividad las medialunas del rodeo), aunque también se hace presente en algunos Cuasimodos urbanos con acento parroquial.

La festividad de Cuasimodo guarda una estrecha relación con ciclos naturales/productivos esenciales al ámbito rural. Al ser muchos de sus componentes productores agrícolas o bien estar ligados directamente a ellos (en el caso de comerciantes de productos agrícolas, feriantes), como también al utilizarse un gran número de caballos, los ciclos del campo, específicamente los relacionados a la siembra, la cosecha y la crianza de caballos le atañen muy de cerca. Es así como esta relación se verifica tanto a nivel práctico como simbólico, necesitando sus componentes disponer de caballos en sus localidades (si no, se hace dificultoso conseguir en otras zonas) y cierta estabilidad productiva para invertir en la festividad. Los cuasimodistas provenientes de zonas agrícolas (o relacionados a ellas) suelen agradecer y pedir en la corrida por la bonanza en su productividad, como también lo hacen al acudir todos los primeros domingos de septiembre desde todo Chile al Templo Votivo de Maipú para reverenciar a la Virgen del Carmen. Relacionado con este ítem, podemos observar también ofrendas en frutos de la tierra que se realizan durante Cuasimodo, además de la presencia de símbolos del agro en sus vestimentas y ornamentos.

Las organizaciones cuasimodistas de la región en su mayoría trabajan bajo el alero de las parroquias locales, siendo parte de la estructura parroquial en cuanto se conforman como un grupo específico entre los que tradicionalmente existen en las parroquias (catequistas, juventudes, grupos musicales, diversas pastorales, etc.). Es en las dependencias de la iglesia donde realizan sus reuniones, ya sea una vez a la semana, al mes o con mayor dilatación. Ante esto, trabajan bajo la autoridad de la Iglesia, debiendo asumir ciertas disposiciones y/o mandatos provenientes del párroco o del consejo parroquial, como también están en constante coordinación con el resto de los grupos que trabajan en la iglesia donde destaca la pastoral de enfermos (ellos otorgan datos sobre postrados a visitar el día de Cuasimodo). Sin embargo, existe también un número de Cuasimodos que no son parte de estructuras parroquiales, al menos no directamente, y por ende no están bajo la autoridad de la Iglesia. De todas formas en aquellos casos los cuasimodistas trabajan en coordinación con alguna parroquia o párroco para organizar Cuasimodo, poder contar con el cura en la corrida y acceder a los enfermos que visitan normalmente los Ministros de Comunión, sometiéndose al menos parcialmente a los designios de la Iglesia. Esta forma más externa de ordenación suele estar respaldada por organizaciones de tipo folclórico como clubes de huasos y/o rodeo que dan a Cuasimodo un perfil marcado en la cultura rural de la zona central.

Un ente muy importante que se creó a mediados de los años setenta es la Asociación Nacional de Cuasimodistas de Chile. Esta extensa asociación, con base en la RM, ha creado lazos a nivel nacional durante su historia (desde la Región de Tarapacá hasta la de Magallanes) y se yergue como una organización formadora que guarda una autoridad basada en su gran experiencia como cultor colectivo y el respeto por la trayectoria de los integrantes de su directiva. Sin embargo, como es normal en las relaciones políticas extensas que acaparan una gran diversidad de intereses y realidades socioculturales locales, muchas organizaciones no son parte de esta red de trabajo por diversos problemas, falta de interés o ausencia de contacto. Existen también otras asociaciones territoriales muy importantes, que agrupan varios grupos de Cuasimodos de distinta magnitud, desde pequeños a masivos, como lo son Maipú, Lampa, Colina y Mallarauco. En esos casos se crea una directiva central que tiene autoridad ante los representantes de las directivas locales como conductores de procesos democráticos en la toma de decisiones, realizándose en conjunto la corrida.


El origen histórico-cultural de la fiesta de Cuasimodo es un tema complejo, que se encuentra actualmente en debate entre los propios cuasimodistas con el aporte de historiadores, profesionales, portadores de memoria oral, la Iglesia e instituciones externas al tema que dan su punto de vista. Al respecto, un aporte fundamental ha sido la investigación realizada por Juan Guillermo Prado, publicada en el libro “Cuasimodo. Carga de caballería a lo divino” (2012), donde con meticulosidad se exponen los escasos datos históricos sobre el origen y evolución de esta festividad en Chile. Mediante un dedicado trabajo, el autor logró fijar el inicio de Cuasimodo en el periodo anárquico de la joven República de Chile (1823 – 1830), donde se dan las primeras descripciones de una caravana que acompañaba al sacerdote resguardándolo de bandoleros para entregar la Comunión en hogares rurales retirados (8). La supuesta proliferación de delincuencia rural en este periodo habría creado la urgencia de tal comitiva, poniéndonos también en el marco del vigente Concilio de Trento (1545 – 1563) hecho que instaura como requisito insalvable el comulgar por parte de todos los católicos, al menos una vez al año. Enfermos y postrados necesitaban recibir la Comunión de cualquier forma, con mayor razón en Semana Santa, para lo cual se acudía a sus hogares un domingo después de Pascua de Resurrección. Para el año 1842 ya se tienen registros claros en Renca de la celebración de Cuasimodo de manera masiva y con gran algarabía, de manera semejante en lo estructural a como era organizada, al menos, hasta mediados del siglo XX (Ibid: 14-17) (ver ficha SIGPA Renca). En las décadas posteriores se fueron uniendo numerosas publicaciones que daban cuenta de una de las manifestaciones religiosas/populares más importantes de la zona central, uniéndoseles Lampa, Talagante, Santiago, Independencia, Barrancas (hoy Pudahuel), San Miguel, Colina, entre otros.

La tesis anterior viene a plantear un origen republicano de la festividad, posición que es defendida por un gran número de cuasimodistas que participaron de nuestra muestra. Desde ahí, se proyecta uno de los aspectos fundamentales expresados por los cultores al momento de plantear la importancia de Cuasimodo dentro de la cultura chilena, el cual sindica a Cuasimodo como una fiesta religiosa original chilena, que no tiene raíces en otras expresiones religiosas preexistentes ya sean hispánicas, andinas o de otras proveniencias. Esta es la postura, por ejemplo, de la Asociación Nacional de Cuasimodistas, institución que tiene gran influencia en la formación y difusión de Cuasimodo en Chile.

Sin embargo, existe otra posición asumida también por un amplio segmento de cultores que adelanta el origen de la festividad a la época colonial, proponiendo de esta manera un legado de la cultura española dentro de ella, no obstante haya sido reinterpretada y apropiada luego por grupos populares chilenos durante la República, dándole una especificidad cultural local. Al no contar esta perspectiva con datos históricos contundentes, validados por la disciplina historiográfica, suele no estar claro el año de origen de la festividad, remontándose incluso al siglo XVI (Cuasimodistas de Colina, 2013). Se respaldan también algunos estudiosos del tema en festividades anteriores al siglo XIX que podrían ser el origen de Cuasimodo, como es el caso de fiestas religiosas realizadas en España (Virgen de la Luz en Tarifa y Virgen del Rocío en Andalucía) e incluso de manifestaciones en zonas arábigas (corrida beduina de la pólvora) (Prado: 11-13). Si bien estos eventos guardan ciertas similitudes en la forma de correr, a la vez difieren en algunas características importantes y en la esencia misma de la instancia. Las citadas celebraciones españolas son dedicadas a la Virgen, mientras Cuasimodo se basa en escoltar al Santísimo (Cuerpo de Cristo) y en celebrar a Cristo Resucitado. Un aspecto importante a tomar en cuenta también, es que Cuasimodo

  • Folio CNCA: 870

  • Tipo: Fiesta Popular

  • Fecha de registro en SIGPA: 11-11-2013

  • Ubicación: Región Metropolitana - Santiago

  • Fecha de inicio: los domingos posteriores al domingo de Pascua de Resurrecció

  • Fecha de término: los domingos posteriores al domingo de Pascua de Resurrecció

  • Día principal: los domingos posteriores al domingo de Pascua de Resurrecció

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    Julia Walker
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