La alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca es una técnica artesanal, cuyo conocimiento se transmite de forma intergeneracional a través de una socialización femenina dentro de un contexto de transmisión por línea materna. Para el desarrollo de esta técnica, es necesario conocer las 16 etapas que componen el proceso de elaboración de una figura. Su principal característica es que es un proceso manual, no en serie y sin la intervención de nuevas tecnologías, por esta razón ninguna pieza es igual a otra. En sus inicios esta alfarería fue utilizada como un medio de subsistencia, el que permitía a las alfareras obtener alimentos a través de una práctica denominada “conchabar” o trueque. Hoy, esta manifestación está compuesta por una amplia gama de figuras, distinguiéndose dos líneas de trabajo: una, denominada loza chica, decorativa, ornamental o de línea cerrada; y las lozas grandes, utilitarias o de línea abierta. Esta técnica artesanal es una expresión de la creatividad de quienes la practican y a la vez es un generador de identidad, ya sea local o nacional.

Recreación y valoración por parte de la comunidad
La alfarería es una manifestación que ha estado presente por cientos de años en la localidad y las alfareras/os han mantenido intacta esta técnica de producción. Los cultores fabrican su loza durante todo el año, aunque en algunos casos es el clima el que regula el ciclo de creación, ya que durante los meses de invierno, debido a las bajas temperaturas, las cultoras evitan el contacto con la greda. Además, a través de la creación las artesanas recrean los elementos más significativos de la ruralidad y del entorno en el cual ellas están insertas, de esta manera sus figuras son la representación de un imaginario campesino.

Transmisión de generación en generación
Los conocimientos para reproducir esta técnica alfarera se transmiten de manera intergeneracional por las integrantes mujeres de las familias, nucleares o extendidas. Este aprendizaje ocurre durante la infancia dentro del espacio doméstico como producto de un aprendizaje observacional basado en los lazos de parentesco y en la identificación con los congéneres. Las cultoras adquirieron el conocimiento observando a las integrantes de sexo femenino que formaban parte de sus familias: madre, abuela, tía, etc, generando implícitamente una conexión de maestra/aprendiz.

Vinculación con el entorno, naturaleza e historia y otros actores relevantes
Según la bibliografía, este territorio correspondió a una zona de resistencia donde interactuaba la cultura mapuche y española en épocas de conquista, donde los habitantes mapuche de este asentamiento fabricaban figuras de greda. Desde ahí que esta técnica ha permanecido y sólo ha tenido variaciones en el diseño y usos de la loza. Para su elaboración, las cultoras deben poseer conocimientos vinculados a su entorno y recursos naturales, puesto que las materias primas son extraídas de diferentes zonas de la localidad. Como también debe existir un dominio de la preparación de las materias primas, temperatura del fuego y al frío que se exponen las piezas durante las etapas de fabricación.

Infunden un sentimiento de identidad y continuidad
La alfarería es parte de la identidad de los habitantes de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca, para ellos este oficio es el elemento más representativo del territorio. Esto se refleja con la presencia de la guitarrera en diferentes espacios de la localidad, pieza que a la vez es el ícono de la artesanía a nivel nacional. Para las cultoras el trabajo con la greda forma parte de su historia familiar, la cual no debiese desaparecer, dado que detrás de cada pieza hay un conocimiento heredado, y al morir una alfarera, con ella también muere una pieza.

Contribuyen a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana
La alfarería es producto de la necesidad e ingenio del ser humano por mejorar sus formas de alimentación, es así como a través del dominio del barro y del fuego pudo portar los alimentos y cocerlos. Hoy, la alfarería de Quinchamalí y Santa Cruz de Cuca mantiene el origen de su creación, es decir, se siguen elaborando piezas de uso doméstico que facilitan la alimentación, sin embargo, el trabajo con la greda se transformó en un mecanismo con el cual las artesanas pueden representar su cotidianidad, los elementos característicos de la vida campesina y todo aquello que forma parte de su entono.

  • Identificador SIGPA: E3066
  • Documentador: Katherine San Martín
  • Fecha de registro: 29-11-2017
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