Reseña

Don Misael Mondaca Araya ha adquirido los conocimientos ancestrales y las arraigadas tradiciones colectivas de la comunidad lickan antai, a través de los mismos procesos de socialización que experimenta todo sujeto desde el momento en que nace en estas tierras. Pero quizás lo que hace diferente a don Misael el resto de su comunidad, es que éste ha asumido la tarea de rescatar, reproducir y transmitir a las futuras generaciones las tradiciones de su pueblo y los elementos identitarios que este hombre y su comunidad materializan en su diario vivir.
Misael Mondaca Araya nace en el seno de una familia de agricultores que mediante la arriería comercializaba sus frutas a Argentina y Bolivia, conforma a la modalidad imperante en esos años: el trueque. Lo anterior imprime en don Misael elementos claves del quehacer de la comunidad lickan antai.

Desde pequeño don Misael mostró un innato talento para la música. Sus primeras presentaciones las realizó a los 7 años, edad en que aprendió sus primeras 5 melodías en un acordeón. Él aprendió mirando a don Heliberto Zuleta y colaborando con su padre en la realización de la misa. A partir de ese momento don Misael a cultivar la música de su pueblo lickan antai y se mantiene ligado a ella con el propósito de conservar una parte importante de las tradiciones y el patrimonio inmaterial de su comunidad. Siendo el músico de su pueblo don Misael ha participado en innumerables ceremonias, actividades en representación de la comunidad, ferias indígenas y colaborando en la escuela E–21 de Toconao con presentaciones de música y baile.

A los 26 años don Misael compra su primer acordeón de piano y comienza a participar en las veladas artísticas realizadas en el Club de Toconao. Por más de 30 años ha tocado en el baile religioso Pastorcillo. Luego de participar musicalmente en los carnavales de Toconao junto a sus primos, en 1978 el Sr. Mondaca crea y dirige su propia rueda, conocida en el pueblo como La rueda del misa, cuyo único afán es preservar la tradición y traspasarla a la juventud, porque según sus propias palabras: “esto no es para nosotros, es para que quede en los jóvenes”.

En 1980 don Misael forma parte de los músicos de la agrupación folklórica denominada Kamac Ollantay. Más tarde forma el conjunto folklórico de Toconao y en su calidad de Director Musical edita en 2002, junto a su agrupación, el primer CD en la cual contribuyó con varias líneas melódicas de la música autóctona entre las cuales destaca El Talatur, La Cueca Antigua, El Chara Chara, etc. Gracias a un proyecto FONDART de 2008 denominado Preservación del Patrimonio Vivo de la Etnia Atacameña Lickanantai de Toconao: Cuecas Carnavaleras, don Misael y su conjunto logran editar su segundo CD. El proyecto fue ejecutado con el apoyo de los cantores del carnaval y la danza del Conjunto Folclórico de Toconao.

En paralelo a estas actividades musicales de rescate de tradiciones lickan antai, don Misael comienza a explorar en la actividad vitivinícola del vino criollo, de modo artesanal y como productor de pequeña escala. La música, bailes, pagos a la tierra y producción de vino criollo no es un quehacer o saber exclusivo de don Misael, puesto que estos patrimonios inmateriales viven en el pueblo de Toconao, pero es don Misael quien ha asumido seriamente la tarea de preservar estas tradiciones y el pueblo así lo reconoce.

Usos sociales, rituales y actos festivos:

Las líneas melódicas propias del carnaval de Toconao que don Misael con determinación ha decidido rescatar, reproducir y trasmitir a su comunidad, se constituyen en uno de los elementos centrales que fundan la identidad de la comunidad de lickanantai, puesto que es mediante la música que los habitantes de Toconao y comunidades indígenas de esta zona pueden reflexionar y vivenciar sus tradiciones.

Las cuecas carnavaleras que don Misael junto a su conjunto han creado, representan los ritmos, tonos y voces de su comunidad que a través de acordeones, guitarras y bombos dan vida a ceremonias y festividades de agradecimiento a la tierra o Pattahoiri.

A través de coplas y cuecas don Misael y su conjunto, marcan el ritmo del carnaval de Toconao que como efecto del sincretismo religioso ha permitido fundir en un solo momento ceremonial, el agradecimiento por las cosechas frutales del poblado con la cuaresma propia de la iglesia católica. Del mismo modo se celebran otras festividades, como la de la virgen del Carmen, donde se baila tinku, lakitas de Toconao y don Misael acompaña con su acordeón el “Baile Pastorcillo”.

Por otro lado, esta música propia de los toconares que don Misael rescata y pretende preservar, tiene un rol central dentro de las ceremonias de “floreamiento de los animales” (Ovejas y llamos entre otros) pertenecientes a la comunidad. El floreamiento consiste en una actividad comunitaria en la cual se reúnen los toconares en torno a sus animales, “floreándolos” con adornos fabricador de forma artesanal por las mujeres con lana teñida de colores (Lana cunte). Los asistentes dan vueltas por el lugar de la ceremonia echado vino e impregnando el lugar a través de un sahumerio preparado en un jaro con brazas y yerbas (Coba). Todo esto se hace al ritmo de la música que don Misael interpreta con sus acompañantes.

Mas allá de la música, don Misael ha asumido un rol central dentro de las ceremonias que la comunidad “Lickana” mantiene, como son los “pagos a la tierra”, donde se le ofrece a la tierra alcohol y hojas de coca. Esta ceremonia idealmente debe ser realizada por un depositario de los saberes ancestrales, quien se arrodilla en la tierra para un encuentro íntimo buscando comunicación y agradecimiento a la tierra. La tierra o Pattahoiri es sagrada puesto que todo proviene de la tierra, es dadora de vida y quien recibe a los muertos. Es la base en el ciclo de la vida. Estos pagos a la tierra se realizan con motivos de enfermedades, de agradecimiento por cosecha, casas y espacios relevantes para la comunidad.

Técnicas artesanales y tradicionales:

La producción de vino criollo en Toconao, es parte de la tradición que algunas familias de la localidad se preocuparon por mantener y que paulatinamente se ha ido perdiendo, puesto que estas familias se están sumando a la producción de vino de altura denominado “Ayllu”. En este contexto, don Misael y su familia se han propuesto preservar y perpetuar la producción de vino criollo de modo artesanal, rescatando las tradiciones y técnicas de elaboración que le transmitieron sus ancestros.

La producción de este vino criollo artesanal, se realiza en las mismas casas de la familia de Misael y personas colaboradoras, pertenecientes a la comunidad y portadoras del patrimonio inmaterial de esta localidad. La cepa de esta uva es particular debido al clima, la altura, la tierra y el agua del sector. También se produce esta uva en pequeños huertos de los vecinos de Toconao.

El jugo de esta uva es embotellado de forma artesanal y se conserva al interior de la casa de la Familia de don Misael, casa construida con piedra liparita. El vino criollo producido por la Misael y su familia es comercializado a pequeña escala en las diversas ferias artesanales y costumbristas de la localidad.

  • Folio CNCA: 2783

  • Tipo: Cultor Individual

  • Fecha de registro en SIGPA: 07-07-2016

  • Género: Masculino

  • Ubicación: Región de Antofagasta - Antofagasta

  • Fecha de nacimiento: 17/11/1934

  • Lugar de nacimiento:

  • Dominios específicos: Acordeonista / Conjunto Folklórico / Cueca / Cultor e investigador del folklore / Floreo de Ganado / Limpia de canales (mundo andino) / Rescate de cultura ancestral indígena

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    Jorge Maldonado Soto
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