Manuel Mamani Mamani

Aymara / Rescate de cultura ancestral indígena

cultor individual
Documentado por: Tesoros Humanos Vivos

Reseña

Manuel Mamani Mamani es un cultor y portador de la Cultura Aymara, es quien comienza la tarea de poner en valor y fortalecer el Arte Musical (Etnomusicología) y la Lengua (Etnolingüística) Aymara, dando a conocer estos valores esenciales e intangibles del ser andino, a través de múltiples actividades; levantamiento de registro, docencia, investigación, promoción y difusión de la lengua, música y danzas aymara. Su representatividad es indiscutible toda vez que desde 1973 ha relevado la problemática de la lengua aymara, su vigencia en el norte de Chile, su reconocimiento como idioma originario y su inclusión en la Formación Profesional del Campo Educativo y preparación de Maestros hablantes Aymara en Educación Intercultural Bilingüe. Acompañando el proceso de reivindicación del Pueblo Aymara y de su lengua, definida como lengua en riesgo para el norte de Chile.

Transmisor de la Lengua Aymara:

Desde el 1000 d.C., el idioma aymara junto al quechua, han sido la lengua natural de la población de los Andes, abarcando un amplio territorio que incluye la parte occidental de Bolivia, sur de Perú, noroeste de Argentina y norte de Chile. Ubicándose entre el altiplano, la puna, la precordillera o sierra hasta los valles bajos y la costa, en estos espacios se hablaba el aymara junto a otras lenguas. Con la llegada del Imperio español, la persistencia del aymara permitió la sobrevivencia de tradiciones, mitos, ritos y costumbres.

Luego de la posesión chilena sobre estos territorios y la instalación de la chilenización como una política de Estado y una estrategia homogenizante a la vez, se estableció la orden de chilenizar y castellanizar a la población aymara, prohibiendo la práctica de la lengua, con la consiguiente pérdida. Hacia la década del 50, el aymara se encontraba fuertemente despreciado y postergado en el ámbito social y cultural en todo el norte, sobre todo en la región de Arica, impulsado este proceso por la presencia de la población sureña, la instalación del ferrocarril y el ingreso progresivo de la escuela y sus preceptores. En la década de los 70 surge el interés por conocer a la población aymara y su idioma, como elementos exóticos y extranjeros. Pese a este interés, es la propia población aymara la que también desprecia su condición de aymara.

Manuel Mamani, perteneciente a la etnia aymara y hablante aymara, comienza la tarea del rescate y la revitalización de la lengua para comenzar con la difusión. Tarea compleja en un segundo momento de chilenización, el que trataba de obviar una población indígena portadora de tradiciones por se dio a la tarea de la toma de conciencia en primera instancia, evidenciando la identidad aymara, desafío ambicioso para la época en que el aymara se encontraba abandonado y desprestigiado al igual que la cultura andina. En los 80, revitaliza la lengua, desarrollando diccionarios que dan cuenta de la toponimia, cursos de aymara e investigación paralela a estudios de la lengua en Perú y Bolivia.

Su contribución a la persistencia del aymara, como lengua originaria, indispensable para la comunicación y transmisión de saberes, costumbres, tradiciones y sistemas de valores nos remite a la ancestralidad del pueblo aymara, salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial chileno, reconocimiento entre los aymaras de una territorialidad sin fronteras y como una lengua pasó de la oralidad a la escritura, llegando a las aulas universitarias, en el contexto de la educación intercultural bilingüe.

Música y Danza Tradicional Aymara:

La cultura aymara se hace visible a través de su música y sus danzas, compartidas entre Chile, Perú y Bolivia; el proceso de chilenización obligó a la población aymara de Chile dejar de lado sus prácticas tradicionales y con ello casi se extinguieron ritos y ceremonias ancestrales. Con el consiguiente desprecio por parte de la población aymara a su propia cultura y de los no aymara hacia una cultura asociada a lo boliviano y a lo peruano; en medio de ese clima, los instrumentos musicales de la tradición andina pasaron a ser reemplazados por otros, introducidos por las bandas militares, sin perder su esencia.

Las danzas siguieron acompañando algunas celebraciones, aparecieron otras que se sumaron como nuevas celebraciones; dando paso a nuevas expresiones. La música y sus sororidades andinas, quedaron remitidas a las fiestas vinculadas a las tradiciones religiosas, muchas de ellas ocultas por cuestiones de identidad asociada a lo "indio". Hacia la década de los 70, la música tradicional andina se transformó en un producto folclórico de mercado, asociado al proceso histórico que Chile estaba viviendo y en ese mismo contexto, luego de 1973, la música de raíz andina pasó por un período complejo.

Manuel Mamani, en medio de todo ese proceso, como músico y portador de la cultura y tradiciones aymaras, comienza un registro de música y danzas aymaras, da paso a la creación de un conjunto folclórico y dicta cátedra de folclor en contextos universitarios. Comienza de este modo la valorización de este patrimonio cultural inmaterial -música y danza- salvaguarda de este patrimonio, dando paso a la visibilidad y reconocimiento de la cultura aymara.

Al proceso de reivindicación del pueblo aymara, se sumaron actos que fueron visibilizando y relevando su cultura. En medio de ese proceso, Mamani fortaleció la identidad y los valores de la cultura aymara, haciendo posible una nueva mirada sobre las expresiones culturales del Chile de fines del siglo XX, reconociendo la diversidad cultural y una nueva identidad, más heterogénea.

A través de la música y la danza, heredada y transmitida por generaciones, el portador, da cuenta de que en el marco de la globalización y propuestas masivas, su quehacer por varias décadas, en tanto ha investigado, registrado y difundido a través de su música, danzas que han fortalecido valores culturales y a la vez han evidenciado particularidades propias de los pueblos originarios, en particular del pueblo aymara.

  • Folio CNCA: 2819

  • Tipo: Cultor Individual

  • Fecha de registro en SIGPA: 21-07-2016

  • Género: Masculino

  • Ubicación: Región de Arica y Parinacota - Arica

  • Fecha de nacimiento: 25/12/1935

  • Lugar de nacimiento:

  • Dominios específicos: Aymara / Rescate de cultura ancestral indígena

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  • Destacado Tesoros Humanos Vivos 2015

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    Jorge Maldonado Soto
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