Juana Luisa Reiman Huilcaman

Tejedora a telar

cultor individual
Documentado por: Sigpa

Reseña

La ñaña Luisa, como le llaman cariñosamente, ha dedicado toda su vida a la promoción y difusión del telar mapuche, especialmente del diseño ancestral mapuche y todo el sentido ontológico de la iconografía cosmovisional mapuche.

La señora Luisa nació en medio de los telares mapuche, su madre Agustina Huilcamán y su abuela Teresa Painequeo según recuerda ella, siempre fueron expertas del arte del telar mapuche, y le enseñaron a urdir el telar desde los tres años. Cada mañana al comenzar el día y luego cada tarde al bajar el sol, junto a unos ritmos de canto, las maestras observaban a la niña como se manifestaba el Küpan (la herencia patrilineal mapuche) del aprendizaje que debía ser. Se es según la vocación, se es CHE, es decir se es gente en la medida de que el Mollfüñ contenga la herencia del Küpan o küpalme necesario. Nunca se torcía la vocación muchas veces dada desde los Pewma, mucho antes de nacer ya la madre o a veces el padre soñaba lo que sería su hija(o). “Tendrás un hijo, será kimeltuchefe le dijeron a mi madre en mi caso, profecía cumplida hoy, que me han permitido hoy ser patrocinador de esta gran cultura del Telar Mapuche”. Así también desde el Pewma, la madre de la ñaña Luisa ya había sido informada de la vocación del arte del telar que llevaría y difundiría su hija. Pensamiento holístico mapuche que se materializa en el tiempo, que se hace realidad a propósito de una especie de fe que cada mapuche padre o madre manifiesta sobre el sentido vocacional de sus hijos.

En su adolescencia la ñaña Luisa trabajó junto a su madre en confección de pontros y mantas comunes, las que eran vendidas en las ciudades de Lumaco y Traiguien. Esto le permitió conocer organizaciones que se interesaron por su trabajo tan particular del telar Mapuche y la invitaron a enseñar lo que ella sabía. En esos años ya se había especializado en varios tipos del telar mapuche, lo que la llevó a trabajar los tejidos mágico religiosos de los Txariwe, cuyo diseño le había enseñado su abuela, el estilo del Ñimin "Püra-Pürawe Txariwe", los que en la zona de Lumaco se le suele llamar Kollü Mamüll Ñimin, esto es la del diseño que da cuenta de la "Planta del Arrayan". Sobre lo mismo, el Arrayan otorga el color naranjo y su historia es que la flor de esta planta sirve para hacer Gaweñ a las guagüitas recién nacidas, (Gaweñ es ponerle gotitas en los ojos a las personas) tañi Küme peloam dice la ñaña Luisa, que quiere decir que tenga una buena vista, para que pueda ver bien los hilos, distinguir bien el color y así generar los mejores diseños del telar y los tejidos mapuche. También aprendió el Püra-Pürawe Makuñ, las que se diseñaba con estrellas o Wagülen para las matas de los Lonkos, de color blanco en su fondo, y las de color negro en su fondo para los Ülmen, cargo político mayor a las de los Lonko, y la manta roja granate para los Ülmen Fütxa Lonko o Toki mapuche ancestrales. La Ñaña Luisa cuenta que el Txariwe de hombres se confeccionaba con la estrella de ocho puntas, este daba cuenta del Lucero de la mañana al que los mapuches llaman Wüñülfe que es el planeta Venus. Agrega además que antiguamente cada sector territorial tenía sus propios estilos y diseños, como el mundo de los Wenteche o arribanos, por ejemplo, que se destacaban por un color más fuerte, utilizando muchas veces el mezclado del azul con el amarillo. Los Nagche o Abajinos, privilegiaban el negro con contraste blanco, y agregaban el naranjo, que todavía se utiliza en la provincia de Malleco. Los Williche privilegiaban el verde claro, también con reminiscencia aun presente hoy.

En materia de colores o teñidos, indica la maestra Luisa, el rojo se saca de las plantas del manió, el negro se saca del barro de pantano de color negro y el Maki conjuntamente. El verde se saca de las hojas del Michay con la lechuguilla, todo árbol amargo saca el color verde agrega. Para el amarillo se saca de la raíz del Michay con Ollin de cocina a fogón o Mülpun. El Koñoll es el morado, se saca de tierra con hiel del molusco llamado Lo-ko, agrega. Del Maki se obtiene un tipo de color azul.

María Luisa Reiman trajo desde las herencias más ancestrales, desde su ADN, desde quien sabe cuántos miles de años, la herencia del arte del telar mapuche y del teñido con plangas propias de los territorios mapuches. No le enseñaron a Ñimicar, le indicaron que simplemente lo hiciera. De seguro que a los pocos meses de su vida su abuela le puso una araña blanca entre sus manos, la araña tejedora le dará la facilidad de los dedos y la habilidad de la vista para el arte mapuche.

Fuente de la información: Juan Ñanculef Huaiquinao

  • Folio CNCA: 2847

  • Tipo: Cultor Individual

  • Fecha de registro en SIGPA: 17-08-2016

  • Género: Femenino

  • Ubicación: Región de la Araucaní­a - Saavedra

  • Fecha de nacimiento: 15/11/1956

  • Lugar de nacimiento: Lumaco, Región de la Araucanía

  • Dominios específicos: Tejedora a telar

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