Jorge Ricardo Gessel Díaz

Minería de oro / Pirquinero

cultor individual
Documentado por: Dirección Regional Magallanes

Reseña

Jorge Gesell es un personaje de fácil conversación y una vida llena de sacrificios y anhelos que lo han llevado a tolerar las inclemencias del trabajo en Tierra del Fuego, desde sus Inicios. Siendo tan solo un joven, se dedicó en conjunto con su hermano, a la extracción del preciado material dorado. Vivió épocas muy esperanzadoras y abundantes pero también ha sabido mantener el amor y pasión por el oficio que tanto le ha dado en su vida, Incluso cuando se pensó que ya nada más había con respecto al preciado material y todos abandonaron Tierra del Fuego.

Tras casi tres décadas él ha seguido trabajando incansablemente en la remoción de las tierras que albergan el material, el cual es buscado con total pacientia y dedicación. Actualmente es uno de los cinco pirquineros que aún se aventuran en extracción aurífera en el Cordón Baquedano.

La extracción aurífera en el cordón Baquedano se remonta al año 1881, luego que las expediciones a la isla grande de tierra del Fuego realizadas por Ramón Serrano Montaner y porteriormente Porter, divulgaran la noticia del hallazgo de placeres auríferos en la zona, creando una gran expectación que llegó a traspasar las fronteras Chilenas, y convocó a diversos pioneros de América y Europa, generando un despertar de Ilusiones de rápidas riquezas, dando inicio de esta forma a la denominada "Fiebre del oro" en Tierra del Fuego.

A comienzos de 1881 un grupo de mineros, la mayoría de ellos provenientes del centro del país, cruzaron el estrecho de Magallanes y se instalaron en los dos y chorrillos que fluyen por ambas vertientes de la sierra Boquerón, justo en la extremidad noroccidental de la gran bahía inútil. Entre estos pioneros de la explotación aurífera había quienes lo hacían por cuenta propia con precarios elementos, en tanto que otros mejor aperados de medios y recursos, oficiaron de contratistas con obreros a sus órdenes. De estos se recuerda a los Chilenos Porter y Vargas, Juan Manuel Frías, Pedro Ponce de León y Sarmuel Ossa Borne.

El proceso de extracción aurífera artesanaI, al día de hoy no ha variado significativamente desde sus inicios, ésta comenzaba con la elección del punto seleccionado para explotar, lugar donde los pirquineros situaban sus carpas o levantaban precarias viviendas tipo ranchos de tablas o "champas" de pasto, a veces mejorado con hierro cincado e iniciaban una faena que los mantenía ocupados durante la primavera y el verano y para muchos inclusive hasta el invierno.

En jornadas que en la buena estación se iniciaban a las cinco de la madrugada y que se prolongaban hasta las siete y media de la tarde, mientras que en el período invernal corrían de diez de la mañana a cinco de la tarde. Los mineros utilizando palas, picos o barretas se esforzaban para obtener diariamente algunos gramos de oro que no siempre lograban compensar la penuria que significaba permanecer en aquellas frías y lejanas tierras, sometidos muchas veces a privaciones y a riesgos de variada especie.

Los sitios de laboreo quedaban ubicados aguas abajo de algún chorrillo o torrente, de los que tanto abundan en la vertientes de los cerros de Boquerón, los cuales inundaban el sector, facilitando de ésta manera el derrumbe del material para la construccIón del canal de explotación. Sus aguas, las cuales eran acopiadas durante toda la jornada, eran liberadas, con el fin de aprovechar su fuerza y arrastre para ayudar y recalar el lavado del material obtenido en la "circa". Para ello construían o excavaban canales, los cuales eran repasados una otra vez por el pirquinero con el fin de ir obteniendo sólo el material mas fino que pudiese contener el anhelado material dorado, dejándolo libre de piedras y grandes trozos de tierra, proceso denominado "arrollar el material". Dicho trabajo se iba arrastrando al final del canal, el que a veces se extendía por varios kilómetros y que concluían generalmente en canaletas de madera en cuyo interior se arrojaba el material más fino extraído, siendo arrastrado por el agua a las partes mas gruesas, quedando un sedimento de arenilla aurífera. Este sedimento era recogido cuidadosamente con escobillas y depositado en "chayas", platos de manea o metal, a los que se agregaba agua y luego se les imprimía un movimiento rotacional para separar el deshecho, quedando el metal o "cosecha" como la denominaban y denominan actualmente los mineros fueguinos.

Para fines de 1887 ya se contaban sobre dos centenares de mineros en los cerros de Boquerón y sus inmediaciones, cifra que se mantendría con el tiempo pues en 1898, laboraban en los asientos auríferos 223 hombres pertenecientes a distintas nacionalidades, predominando los austriacos y chilenos. En aquel año los lavaderos se extendían por los sectores de los ríos Loro, Santa María, Baquedano, del Oro y Mina Nueva, siendo los más importantes "Mina Nueva", pertenencia de William Garnett que ocupaba 25 hombres, y "Baquedano" de Melitón Riquelme, con 22 hombres. Las demás explotaciones (42 en total) eran mantenidas por cateadores libres que operaban por su cuenta y riesgo en asociaciones de hecho conocidas como "compañías".

La vuelta del siglo XIX al XX trajo un cambio espectacular en la hasta entonces tranquila actividad minera aurífera desarrollada únicamente de manera artesanal. Comenzó la minería mecanizada en tierra del fuego, para lo cual se Instalaron dragas y demás elementos mecánicos a fin de aumentar la capacidad de producción, alcanzando 1500 gramos de oro por día, aunque durante una temporada breve de operación. Sin embargo, casi con la misma rapidez con que había irrumpido, cesó toda actividad aurífera mecanizada. Entre las causas por las cuales cesó esta toma de explotación mecanizada está el costo de los fletes, las dificultades de transporte de las maquinarias en tierra firme y el elevado valor del carbón, pero además la ineficiencia de algunas máquinas y equipos para trabajar en terreros como fueron los explotados, el costo y demora de las reparaciones y por último el hecho de trabajar terrenos previamente floreados por los mineros artesanales, lo que impuso una realidad: la circa era menos rica en oro de lo que se había supuesto, a lo menos como para compensar el costo financiero del trabajo que exigía su extracción. De esta forma, la fiebre del oro en Tierra del Guego comenzó a amainar, ya que a los inversionistas extranjeros no les pareció rentable seguir explotando las minas de manera industrial, vendiendo gran parte de estas compañías a sus mismos trabajadores, imponiéndose nuevamente la extracción artesanal. Sin embargo las duras condiciones de trabajo y el clima severo de la pampa, ahuyentaron con el tiempo a la mayoría de estos hombres, que cambiaron la pala y la picota por otras formas más sencillas de subsistencia.

Hoy en día, desde los rincones más australes del continente americano, Jorge Gesell es uno de los últimos pirquineros que van quedando en el cordón Baquedano. Hombre de 54 años, extrovertido, de manos endurecidas y agrietadas por el frio y el trabajo de hace más de tres décadas. Es él quien bajó las inclementes condiciones climáticas australes. Conserva una de las tradiciones más antiguas de las pampas fueguinas, y representa el espíritu pionero de aquellos hombres que Ilegaron augurando un buen porvenir. Dicho proceso inició el poblarmiento "Blanco" de Tierra del Fuego, vasto territorio que desde el siglo del descubrimiento geográfico había permanecido al margen de la actividad de los europeos.

  • Folio CNCA: 2823

  • Tipo: Cultor Individual

  • Fecha de registro en SIGPA: 21-07-2016

  • Género: Masculino

  • Ubicación: Región de Magallanes y la Antártica Chilena - Porvenir

  • Fecha de nacimiento: 29/10/1961

  • Lugar de nacimiento: Rio Gallegos, Argentina

  • Dominios específicos: Minería de oro / Pirquinero

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