Reseña

La vida de Don Jaime Tapia Herrera, dueño de la conocida y premiada “Picá del Muertito”, ubicada en San Miguel de Azapa, ha sido como la de muchos tantos chilenos que han tenido que esforzarse para sacar a delante a su familia. Oriundo de la Calera, Don Jaime salió de Vallenar en el año 1971 junto a su mujer y sus hijos, en dirección a la ciudad de Arica, en busca de un futuro mejor.

Los primeros años estuvieron marcados por el abundante trabajo que entonces había en la capital de la región, pero en 1973 cerró la empresa donde trabajaba don Jaime y se quedó sin trabajo. Allí empezó un tiempo de incertidumbre para la familia Tapia. Por eso decidieron trasladarse a vivir al Valle de Azapa y trabajar junto a su esposa Aminta “en lo que hubiera”.

Al año siguiente, Don Jaime encontró un bonito terreno, muy cercano al cementerio de Azapa, donde fueron construyendo la que hoy es su casa. Para entonces, San Miguel de Azapa, que hoy cuenta con más de 200 viviendas, tenía poco más de 10 casas. Desde su nuevo hogar, la familia de Don Jaime podía divisar de cerca cada uno de los entierros que se realizaban frecuentemente en el cementerio de Azapa, el más antiguo en activo del mundo.

Allí surgió la idea de ofrecer diversos productos a los deudos que visitaban a sus difuntos. Abrieron primero un almacén, donde vendían velas, flores, confites y bebidas para los visitantes, aunque rápidamente se dieron cuenta de la necesidad de servir también comida, debido a la gran afluencia de personas al lugar. De esta manera, Don Jaime y su familia empezaron a preparar empanadas y pronto tuvieron que comenzar a preparar otros platos para ofrecer a los visitantes del cementerio de Azapa.

“La Picá”, como se llamó en un principio el local, abrió sus puertas el 1 de noviembre de 1974, con los elementos básicos que por entonces se podía ofrecer: una ramada de maracuyá, piso de tierra, hornos de leña, fogón de campo y un mesón largo con unas sencillas bancas pegadas al piso. La experiencia de Don Jaime como cocinero se remontaba a antes de su llegada a Arica, cuando cocinaba para los mineros que se alojaban en su casa en Vallenar. De las empanadas, pronto pasaron a elaborar pasteles de choclo (su plato estrella en la actualidad), cazuela, costillar, picarones, sopaipillas (y su creación la “sopaiqueso”), además de incorporar platos típicos de la zona como los jugos de frutas del valle, el picante de gallina o el picante de guata, pata y charqui.

De esta manera, Don Jaime y su familia se fue ganando un lugar en el Valle de Azapa. Aunque su reconocimiento no vino sólo de su espléndida mano para la cocina, puesto que Don Jaime Tapia también fue el primer administrador del cementerio durante un periodo importante; además creó junto a sus hijos la primera compañía de bomberos de San Miguel de Azapa (que hoy lleva su nombre); y participa activamente como devoto en la Fiesta de San Miguel de Azapa. De esta manera, Don Jaime Tapia se ha ocupado de mantener viva tanto la tradición del local, como las tradiciones de su tierra de adopción.

Sin duda, el secreto del éxito de la Picá del Muertito descansa en el deseo último de su dueño: cocinar siempre “para que quede bien hecho”, con cariño y con mucho respeto a los clientes que son tratados como en casa, incluso cuando vienen desde muy lejos. Con su actual nombre, “la Picá del Muertito”, el local no sólo rescata la esencia familiar de sus dueños, sino que con sus abundantes platos y el ambiente festivo que se vive en él, ha logrado adaptarse a las tradiciones de la zona, pasando a conformar parte ya de la identidad local.

  • Folio CNCA: 857

  • Tipo: Cultor Individual

  • Fecha de registro en SIGPA: 07-11-2013

  • Género: Masculino

  • Ubicación: Región de Arica y Parinacota - Arica

  • Fecha de nacimiento: 5 de octubre de 1945

  • Lugar de nacimiento: La Calera

  • Dominios específicos: Comida típica chilena / Dueño de establecimiento gastronómico

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    Julia Walker
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