Federación de Bailes Religiosos de La Tirana

Colectivo cultural

cultor colectivo
Documentado por: Agustín Ruiz

Reseña

El origen de los bailes religiosos en el Norte Grande se encuentra en las raíces mismas de los orígenes del hombre andino. El calendario andino expresa el pulso vital del ritmo de la vida: cosecha solsticio y equinoccio del sol, siembre, floreo del ganado, muerte cósmica y resurgimiento de la vida. Son estas las fechas en las que el andino festeja, es decir, celebra la vida: hace fiesta. La exuberancia del color, se expresa en la música y la danza, que ritualizan lo sagrado de la vida que se memora y revitaliza en los diversos momentos fundamentales de la misma. Sobre el calendario andino concentrado entre los meses de mayo a septiembre, y enero a febrero, la evangelización hispánica del siglo XVI buscó reemplazar dichas fiestas por memorias cristianas. Es así como adquirieron gran importancia fiestas cristianas que en calendario católico no son de primer orden. Tomó gran importancia la fiesta de Corpus Christi en junio: detrás el gran solsticio del sol "Inti Raymi", la Santa Cruz: detrás las cosechas de los altos Andes y la limpieza de los canales. Entre mayo y septiembre son las fiestas patronales de los pueblos agrícolas. Entre diciembre y enero las fiestas patronales de la alta cordillera ligadas al floreo y las primeras lluvias. Los intersticios agrícolas dieron origen a las súplicas para el buen término del crecimiento de las cosechas y la fertilidad de los campos. En este período se inscribe la Fiesta del Carmen de La Tirana, Las Peñas y Ayquina. La figura de la Virgen vino a tener importancia entre los andinos no sólo por la devoción católica prehispánica tan profundamente mariana; sino por los elementos propios que pudieron vincular a esta nueva doctrina. La madre tierra "Pachamama" se reconoció en la Virgen Madre, que igual como la tierra, no conoce varón y es fecundada por la fuerza de la acción divina. Estas auténticas marcas en la cultura andina dejaron sus huellas en el florecimiento de los santuarios del norte; pero de una manera muy especial, en el santuario del Carmen de la Tirana, cuyas raíces se hunden en la vida de los andinos desde el comienzo de la Conquista española de estas tierras. El Santuario del Carmen de la Tirana tiene raíces andinas. El origen del santuario está en el culto de los andinos a la Virgen Madre del Señor, que como la Pachamama genera la vida sin entrar en contacto pro-creacional, sino que por la fuerza de lo sagrado que brota de ella y que se explicita en su virginidad.

Fueron la danza y el canto los elementos que los andinos utilizaron para expresar la misticidad de la vida misma, pues la vida está atravesada por lo sagrado. En el incanato, las encargadas de la ejecución de la música sagrada eran las vírgenes del sol. Danza y canto se hacen oración a Viracocha y luego al sol. Se danza la vida: en su nacimiento, en el corte de pelo o presentación en sociedad, en la pubertad, en la enfermedad, en el matrimonio, en la construcción de nuevas casas, al emprender un viaje, en la muerte y en la memoria de los antepasados. Fue con este tipo de danzas y catequizados en las doctrinas de indios por los misioneros que los andinos vinieron a dar culto a la Virgen en las tierras del Tamarugal, siglo XVI. Sobre este culto ancestral se elaboró una leyenda que precisamente une lo autóctono con lo foráneo; y se produce una nueva expresión. La Ñusta Huillac unida al portugués Vasco de Almedia es la simbiosis que se produjo entre lo amerindio y la cultura hispánica. De esta forma el nuevo culto se ligó hondamente a los elementos propios andinos, que aunque en diferentes momentos buscaron ser desechados por los doctrineros, permanecieron firmes y se reinterpretaron a la luz de la doctrina cristina. La Tirana surgió en el siglo como un gran lugar de culto a la Virgen. Los andinos bailaban, al parecer, según las costumbres de la época, dentro de la eremita dedicada a ella. A estas danzas se agrega el color festivo de los trajes. Se traen elementos del oriente de los Andes, que son el reflejo de la exuberancia de la vida: plumas de colores, espejos, flautas de pan y otros instrumentos.

Organización festiva y ceremonial: Hacia finales del siglo pasado, comenzaron los primeros esbozos de una organización en estas danzas. Los bailares comenzaron a agruparse en cofradías que fueron copiando los esquemas organizativos de estructuras sindicales, tan fuete en el norte. Es así como la oficina Paposo a comienzos de este siglo se encuentra organizando un grupo de bailes llamados "chinos" que tienen el honor de sacar a la Virgen en procesión, tradición que se conserva hasta la actualidad. Los bailes pampinos se comienzan a concentrar en el poblado de Pozo Almonte. Van apareciendo cofradías cada vez más organizadas. La danza espontánea en el Santuario se comienza a estructurar en diferentes compañías, mucho más organizadas, los cantos son recopilados en las libretas de cantos que mantienen cada bailarín y que se va enriqueciendo. Esta característica tan propia del bailarín nortino, de expresar en el canto su vida con sus alegrías y tristezas y su especial devoción, no lo palpamos en otros lugares de devoción. Aquí el canto junto con la danza, transmiten lo que quiere decir y lo que siente, de allí la elaboración cuidadosa de los cantos y la tradición de mantenerlos inalterables.

Años más tarde, la unión del obispo Valle, el Padre Ramiro Ávalos y don Humberto Morgado, dieron vida a una organización llamada Federación de Bailes Religiosos, que agruparía a todos los bailes religiosos asistentes a la Fiesta del Carmen, con el fin de ordenar la fiesta y permitir una participación equitativa de todos. El 2 de julio de 1965 fue un día memorable para el futuro y la organización de los bailes. Desde los años sesenta los bailes experimentaron un crecimiento notable en número y organización. En los años cincuenta el número de bailarines era de unas 4.800 personas, en 1980 ascendía a 10.550; hacia los años 90 alrededor de 18.000 bailarines, con una proyección actual de no menos de 23.000 personas lo que indica que es una realidad generalmente joven.

En la actualidad la Federación de Bailes Religiosos de La Tirana, agrupa a 217 Bailes Religiosos provenientes de todo el norte grande.

  • Folio CNCA: 69

  • Tipo: Cultor Colectivo

  • Fecha de registro en SIGPA: 04-08-2011

  • Ubicación: Región de Tarapacá - Iquique

  • Composición: Mixto

  • Dominios específicos: Colectivo cultural

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    Julia Walker
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