Arpilleristas de Lo Hermida
Arpillería
Peñalolén, Metropolitana de Santiago

El colectivo de Arpilleristas de lo Hermida está integrado por la Sra. María Teresa Madariaga y la Sra. Patricia Hidalgo Astorga, fue creado en el año 1975 en la comuna de Peñalolén, región Metropolitana. La técnica que emplean estas cultoras es la aplicación de géneros y bordado de arpilleras, que consiste en tapices construidos con materiales recuperados o reciclados, como pedazos de tela, cobre, lanas, hilo, etc., que combinados llenan de colorido representaciones de escenas de la historia política nacional y vivencias cotidianas.

Los orígenes de las arpilleras en Chile se remontan a inicios de la dictadura militar, como una voz femenina materializada en una combinación de telas con detalles y sucesos que representaban la vida diaria de las mujeres pobladoras. Las mujeres crearon las imágenes como reflejo de su vida, usaron el cobre, la lana, y el cuero, y otros materiales que ellas podían encontrar para compartir su vida con otros. En su arte pudieron representar sus sentimientos y pensamientos a pesar de la censura de esa época.

Sobre el origen de las arpilleristas, estas surgen cuando la Iglesia Católica acoge a los familiares de detenidos desaparecidos, y al haber tantas mujeres con angustia, se empezó a realizar una terapia de tipo manual. En sus trabajos relataban y expresaban a través de imágenes su propio dolor, transformándose también en imágenes que iban contando lo que no se podía contar en esa época, como las situaciones de violaciones a los derechos humanos.

Posteriormente, estas mujeres y otras de diferentes organizaciones populares, se organizaron en talleres de arpilleras con un doble objetivo, además de expresarse y contar su realidad como lucha y esperanza del pueblo, estas mujeres buscan generar un pequeño ingreso –muchas veces el único– para la mantención del hogar.

Sin duda, estas artesanías domésticas femeninas, han sido y siguen siendo a través de la historia, medios de expresión vital para la mujer en los cuartos de costura de las grandes casonas, en las trastiendas de las rucas de adobe o en las poblaciones como Lo Hermida, donde silenciosamente trabajan las arpilleras con manifestaciones de la cultura popular chilena.

“Gracias a las arpilleras aprendí a organizarme, aprendí a ver y conocer lo que pasaba a mi alrededor, aprendí a que, como mujer, tenía derechos. Pero, sobre todo, aprendí a trabajar y con eso pude sacar a mis niños adelante de modo que ellos no pasaran lo que yo y mi marido pasamos” (María Teresa Madariaga, 2012)

Reconocimiento Tesoros Humanos Vivos 2012


Obtienen el Reconocimiento Tesoro Humano Vivo porque a través de la elaboración y enseñanza de las arpilleras dan cuenta de un patrimonio urbano, contingente y popular, construyendo un referente estético y artístico por medio de una técnica que es ejemplo de solidaridad, dignidad y memoria social.

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