Trilla a yegua suelta

Actualmente la festividad se combina con una serie de muestras gastronómicas, bailes y juegos tradicionales. Un habitante de la zona cuenta sobre la celebración que: se conservan todos los personajes típicos y tradicionales, agregando carreras a la chilena después de la faena propiamente tal de la trilla. Luego hay una micro feria artesanal donde se venden los tejidos de La Candelaria, y se ofrecen comidas típicas como anticuchos, arrollados, huevos duros, vino de la zona, huasos, cantores, poetas, haciendo una gran ramada. Los presentes son testigos del engavillado. Dos o tres semanas antes de cosechar el trigo, se engavilla, se lleva, se arma la era, y se prepara todo. Luego contratan a los huasos, siendo el capataz el yegüerizo, y se instala todo el ejército de caballos y yeguas.


La Trilla a Yegua Suelta consistió en la labor de separar el grano de la gavilla (de trigo o de cualquier otro alimento que se trabaje). Primero se preparaba la era –campo donde se realiza la trilla–, que era regada y pisada por caballos para endurecer la superficie. Sobre ella se colocaban las gavillas, previamente cortadas con echonas, y luego entraban las yeguas arreadas por un jinete que las hacía caminar en círculos pisando el trigo, para desprender los granos. Éstos luego eran barridos con escobas, filtrados con palas de madera, para quitar las impurezas, y finalmente depositados en los sacos.Como faena campesina la Trilla duró hasta más o menos la mitad del siglo XX, cuando poco a poco los animales fueron siendo reemplazados por máquinas que lograban optimizar el trabajo. Sin embargo, se fue desarrollando como fiesta en que se recrea la antigua tradición, en la medida en que la tradición campesina se fue diluyendo en virtud de los avances de la modernidad, justamente para recuperarla y revalorizarla. Hoy es una tradición que se recuerda con mucha nostalgia en el mundo rural

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