Santiguación

Personas que realizan un tipo de ritual que tiene lugar mediante oraciones aprendidas por herencia, en las que se invoca el poder de Dios para curar el mal de ojo u otro tipo de mal causado a una persona. El mal de ojo es un mal conocido en toda América y España y afecta generalmente a los niños y niñas de corta edad, que destacan por su belleza. El mal de ojo se provocaría cuando una persona adulta celebra dicha belleza, escondiendo o disimulando un profundo sentimiento de envidia. Este poder dañino se transmitiría por la mirada del adulto envidioso, motivo por el cual el niño o niña se enferma. No todas las personas tienen este poder y sólo podrían causar este mal personas con la "mirada pesada". Este mal se puede revertir con una ceremonia llamada "Santiguación", también conocido como "Santiguar al niño", que consiste en hacer con la mano la señal de la Santa Cruz sobre el niño afectado, comenzando por la frente, siguiendo al pecho y luego desde el hombro izquierdo al derecho, pronunciado oraciones especiales e invocando a la Santísima Trinidad. Para leer más acerca del Mal de ojo ver: http://es.wikipedia.org/wiki/Mal_de_ojo


El santiguado constituye una especie de exorcismo doméstico en la tradición popular chilena, recurrido en casos donde la enfermedad puede ser confundida con acosos sobrenaturales sobre el individuo. La tradición de las santiguadoras está en camino a su desaparición en Chile, a estas alturas, atrincherada sólo en algunas zonas rurales del país, o de la mano una que otra "meica" o "sacadora de empachos" de barrios populares.

Las raíces de las santiguadoras están en una combinación de elementos del cristianismo con otros provenientes del paganismo europeo y del nativo americano, amalgamados durante la formación misma de la sociedad chilena. El padre Alonso de Ovalle, por ejemplo, cuenta en su "Histórica Relación del Reino de Chile" (1646) cómo algunos pudientes vecinos de Santiago hacían llamar a magos machis del Sur para que atendieran sus dolencias.


Santiguadoras y rezadoras hubo muchas en Santiago de Chile en antaño, cuando la línea entre la ciudad y el campo era más tenue que hoy. Suelen ser mujeres mayores, modestas y de vida retirada, con poco nivel educacional pero siempre rodeadas de un halo de prestigio y generosidad entre sus vecinos o amigos, lo que las hace abuelitas queridas. Sobrevivieron en algunas poblaciones populares de la capital hasta épocas recientes, cuando el envejecimiento y la muerte de las cultoras ha ido señalando el final de su dinastía. En general, es una actividad donde la espiritualidad y lo sobrenatural conviven a un paso del mundo más real y profano, generando instancias donde la verdad y lo imaginario se enredan en nudos peligrosos: empachos, males de ojo, corrientes de aire, espantos, etc.


Las santiguadoras solían formarse por tradición familiar, compartiendo sus secretos de manera generacional. Sin embargo, tal como sucede en la difusión de las disciplinas mágicas vinculadas al pueblo mapuche, los conocimientos no siempre eran totalmente revelados. La base cristiana de sus procedimientos, por ejemplo, se valía de oraciones bien conocidas en el culto popular, pero reestructuradas y retocadas con pequeños detalles o alteraciones que la santiguadora conocía y que le permitían presumir de ser tal. No existen sectas ni gremios, sin embargo, por lo que su actuar es particular, similar al de las "meicas", acomodadoras (componedoras) de huesos, yerbateras o "quebradoras de empachos", mezclándose su oferta con la de ellas muchas veces, convertidas prácticamente en curanderas múltiples.


Las santiguadoras que se dedicaban a esta actividad, sin embargo, solían no cobrar por sus servicios. A lo sumo, solicitan un pago voluntario o simbólico. Se creía que quienes lucraran con los conocimientos o poderes los perderían y harían inútiles los esfuerzos, convirtiendo todo rito de esta clase en un fracaso. Pero también se cree que el servicio debe ser pagado para que resulte, así que hay santiguadoras que si bien trabajan sin tarifas, reciben modestas monedas o regalos a modo de pago para el sólo hecho de cumplir con esta condición modal o protocolo.



Referencia bibliográfica:

(2010, 04). La tradición de las santiguadoras en la cultura popular. Urbatorium. Obtenido de http://urbatorium.blogspot.com/2010/04/la-tradicion-de-las-santiguadoras-en-la.html

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