Poesía popular

Según María Consuelo Hayden: “La poesía popular puede ser leída como un texto donde cantores y/o poetas populares construyeron una visión de la sociedad nacional con lenguaje y perspectivas propias, desde una dinámica tanto de resistencia como de adaptación a la cultura hegemónica: esta visión, que se proyectó sobre la sociedad, la caracterizó en gran medida por el abismo social, económico y cultural, pero a la vez no impidió que se desarrollara un patriotismo popular, que utilizó las propias categorías identitarias populares, para conectarse o responder al discurso hegemónico” (Hayden, 2011:2).



Desde una perspectiva sociológica, el éxodo y sobrepoblación de las urbes debido a la migración permanente o estacional de personas de las zonas rurales de nuestro país, trajo consigo la llegada de los cantores populares o payadores al ámbito urbano (Hayden, 2011).



Don Juan Uribe Echeverría (1973) describe el costumbrismo en la poesía popular del siglo XIX, señalando a don Bernardino Guajardo como y el más famoso y antiguo de los poetas populares conocidos, en 1881 publicó las primeras hojas de un romance autobiográfico de la vida y aventuras del Poeta Popular. No obstante, el mismo autor nos manifiesta que desde el siglo XVII: “cantaban décimas a lo humano y a lo divino, en casamientos, bautizos, novenas y velorios de angelitos, se sintieron estimulados patrióticamente por los episodios de la guerra contra España (1865-1866), y compusieron décimas glosadas en cuartetas –el metro favorito-, (…)”(Uribe, 1973: 14).



En esta época los Poetas Populares comenzaron a vender hojas grandes y medianas, encabezadas por un grabado y que tenía versos a lo divino o versos a lo humano, estos últimos eran los predominantes, los cuales se referían a las noticias más espeluznantes y curiosas de la semana (Uribe, 1973). Posteriormente se editaron pequeños folletos con décimas y glosas costumbristas, que comprendía “brindis, contrapuntos entre personajes típicos, descripciones de fiestas campesinas o urbanas, sátiras sobre usos y abusos de las autoridades, etc.” (Uribe, 1973: 16-17).



Finalmente, respecto a la definición y transición de “cantor a poeta”, a este respecto Hayden señala que: “(…) se llamó cantor o poeta, tanto a quienes publicaban sus versos como a quienes los cantaban. La distinción poco clara entre el poeta y el cantor popular surge de la consideración de la relación fluida entre estas dos categorías: si bien hay poetas de entonces que fueron primero cantores que poco a poco se dedicaron a la impresión y venta de sus versos para ganarse la vida, muchos se desempeñaban como cantores y poetas a la vez; (…)” (2011: 4).



Referencia bibliográfica

Céspedes, J. (2011). La Poesía Popular Tradicional Chilena. Revista Chilena de Literatura, Nº 78. Facultad de Filosofía y Humanidades. Norteamérica, 021 04 2011. Consultado el nov 8, 2012, de http://www.revistaliteratura.uchile.cl/index.php/RCL/article/viewArticle/11117/11446


Hayden, M. (2011) Gran contrapunto. Crítica social y patriotismo en la poesía popular chilena (1880-1920). Revista Chilena de Literatura, Nº 78. Facultad de Filosofía y Humanidades. Norteamérica, 021 04 2011. Consultado el nov 8, 2012, de http://www.revistaliteratura.uchile.cl/index.php/RCL/article/viewArticle/11113/11436


Prado, P., Saavedra, E. &Silva, M. (2000). Donde me crié, me nací. Reminiscencias de Lampa. FOSIS - SENDA.


Román, D. (2011). La poética de los poetas populares chilenos. Tesis para optar al grado de Doctor en Lingüística. Universidad de Barcelona. Facultad de Filología –Departamento de Lingüística General. Programa de Doctorado Filología Hispánica (Lingüística). Bienio 2000-2002, Universidad de Valladolid. Barcelona, 2011.


Uribe, J. (1973). Tipos y cuadro de costumbres en la poesía popular del siglo XIX. Pineda Libros. Serie Mayor. Primera edición, Noviembre 1973.

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