Cueca

"La cueca es un baile de parejas sueltas, un hombre y una mujer. Los bailarines, que llevan un pañuelo en la mano derecha, trazan figuras circulares, con vueltas y medias vueltas, interrumpidas por diversos floreos. No necesariamente ésta tiene un motivo amoroso. Se baila «bajo denominaciones más o menos diferentes» desde Colombia, pasando por Perú y Bolivia, donde es danza típica, hasta la Argentina y Chile, teniendo distintas variedades según las regiones y las épocas, «lo único que les diferencia es el color local que van adquiriendo en distintos sitios, así también como el número de compases que varía de unas a otras».1 Ha sido oficialmente establecida como la danza nacional de Chile desde el 6 de noviembre de 1979.2 Su origen está cuestionado y existen diversas teorías o corrientes sobre su origen y evolución.3 4 La cueca pareciera provenir de la jota española. Sus orígenes se remontarían a los tiempos de la Audiencia de Charcas o Provincia de Charcas (hoy Bolivia)[cita requerida] y se hizo muy popular durante la guerra de la independencia (1809-1825) como una suerte de "danza de la libertad".[cita requerida] En lo sucesivo, la cueca es reconocida como danza típica tradicional por varias de las jóvenes repúblicas como Argentina, Bolivia, Chile y Perú, con distintas variantes tanto en el ritmo como en la coreografía de los movimientos, desde la cueca chuquisaqueña, que es la más rigurosa y "valseada", hasta las cuecas argentinas y chilenas que son más rápidas y "saltadas"."

(http://es.wikipedia.org/wiki/Cueca)

“El Nacimiento de la cueca se cifra hacia 1824, en Perú, según investigaciones de Carlos Vega a la fecha de su partida. Fue bautizada con el nombre de zambaclueca, zambacueca, zamacueca y, hoy día, cueca. También la oí nombrar como zamba culeca en norte de Perú” (Loyola y Cádiz, 2010: 23). Desde una perspectiva sociocultural, “Las danzas surgen, se desarrollan y transforman conforme a las influencias culturales del lugar donde se localizan. De este modo, las influencias hispánicas, aborígenes y africanas fueron determinantes en la conformación de la gama de danzas folklóricas” (Guzmán, 2007: 18). Ahora bien, “Existen distintas teorías respecto de su origen y de su llegada a Chile, sin embargo se ha logrado llegar a consenso en cuanto a su relación con la zamacueca y sus antecedentes arábigo-andaluces”1 (Memoria Chilena, 2004a). “Su presencia puede ser reconocida a lo largo de todo el territorio nacional, variando la forma coreográfica y musical según la zona geográfica en que se interprete, pero siempre conservando un patrón común que la hace ser un baile único y diferenciado. Asimismo, ha tenido dos funciones predominantes: en primer lugar, el entretenimiento, bailándose en fondas y fiestas con gran algarabía; en segundo lugar, la función documental, en la medida en que actúa como transmisora de la tradición oral en la voz de cantores populares. En el aspecto estrictamente musical, posee un esquema formal unitario, con una sección repetida que termina formando un fragmento musical de 52 compases, al que se le llama pie. Su duración bordea el minuto veinte segundos. Generalmente se bailan tres pies de cueca. Su estructura lírica está compuesta por dos estrofas y un remate, con rima en los versos pares. La primera estrofa es una cuarteta, compuesta por cuatro versos de ocho sílabas. La segunda es una seguidilla de siete versos que alternan entre siete y cinco sílabas; el cuarto verso se repite con el agregado de las exclamaciones “sí” o “ay sí” y se conoce como “verso guacho”. La rima de la seguidilla debe ser, siempre, consonante. Al momento del canto, la cueca finaliza con dos versos de siete y cinco sílabas respectivamente, con rima consonante, que se conocen como pareado, cerrojo o remate. El contenido temático es variado y sumamente rico en términos poéticos. Sus letras son románticas, costumbristas y, desde fines de la década del cincuenta, relacionadas a los bajos fondos de las grandes urbes, estilo conocido como cueca brava o chora. Si bien originalmente se interpretaba preferentemente en salones, chinganas o quintas de recreo, a medida que pasó el tiempo se hizo música frecuente en restaurantes, salones de evento y ceremonias oficiales. Durante el siglo XX, incluso, ocupó cierta importancia en los medios de comunicación masivos a través de la interpretación en conjuntos de música típica, identificándose así con la estilizada figura artística del huaso”. (Memoria Chilena, 2004a).

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