Caza y pesca deportiva

La ley de caza y su reglamento se aplican a la captura, crianza, conservación y utilización sustentable de animales de la fauna silvestre, con excepción de las especies y los recursos hidrobiológicos, cuya preservación se rige por la ley Nº18.862, General de Pesca y Acuicultura, cuyo texto refundido, coordinado y sistematizado fue fijado por decreto supremo Nº430, de 1991, del Ministerio de Economía,
Fomento y Reconstrucción.
Por caza se deberá entender todas las acciones o conjunto de acciones tendientes al apoderamiento de especímenes de la fauna silvestre por la vía de darles muerte. La caza puede ser mayor o menor.
Se entiende por caza mayor la de animales que en estado adulto alcanzan normalmente un peso de cuarenta o más kilogramos, aunque al momento de su caza su peso sea inferior. Se entiende por
caza menor la de animales que en estado adulto poseen menor peso.
(Cartilla para cazadores, SAG; 2013)

Las actuales regulaciones en materias de caza, remontan sus orígenes a fines del siglo XIX, con la aparición del Código Civil en 1857, el que planteó que «La caza y pesca son especies de ocupación por las cuales se adquiere el dominio de los animales bravíos». Estos animales bravíos (que viven naturalmente libres e independientes del hombre) «no se pueden cazar sino en tierras propias, o en las ajenas, con permiso del dueño.» Además expresó que «Se entiende que el cazador o pescador se
apodera del animal bravío y lo hace suyo, desde el momento que lo ha herido gravemente, de manera, que ya no le sea fácil escapar». Determinó además la necesidad de regular esta actividad a través de una normativa, al especificar que «En lo demás, el ejercicio de la caza y de la pesca estará
sujeto a las ordenanzas especiales que sobre estas materias se dicten. No se podrá, pues, cazar o pescar sino en lugares, en temporadas, y con armas y procederes, que no estén prohibidos.»
A pesar que algunas normativas fueron elaboradas (ejemplo, la Ley sobre Organización y Atribuciones de las Municipalidades de 1891, el Decreto que reguló la captura de lobos finos 1893 y el acuerdo de 1910 sobre conservación de Chinchilla), no fue sino hasta 1929 en que se publica la Ley de Caza en Chile (Ley N°4.601). Año en el cual es publicado además su reglamento (Decreto Sección Segunda
Nº4.844 publicado en diciembre de dicho año). Esta primera ley, la primera de su tipo en latinoamérica, estableció regulaciones para la caza, captura, comercialización y transporte
de algunos especímenes de fauna silvestre, que incluyó para la fecha regulaciones a la caza de cetáceos (ballenas y delfines).
(Cartilla para cazadores, SAG; 2013)

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