Cantor campesino

En relación al canto campesino se señala que “Este canto sincrético pasó a formar parte de la poesía popular chilena y se dividió en dos ramas, una femenina y otra masculina, con métrica, canto, instrumentos y argumentos propios. Así, las cantoras comenzaron a cultivar una lírica liviana asociada a espacios profanos como matrimonios, ramadas y trillas, conservando un estilo musical más festivo, propio de la vida campesina y más allá del calendario religioso, con tonadas, valses y cuecas, cantos alegres en estrofas de cuatro o cinco versos, acompañados de la guitarra o el arpa” (CNCA; 2012).

La célebre maestra Margot Loyola puntualiza en su obra que “la importancia de una cantora ha radicado principalmente en la dimensión social de su oficio. (…) Trillas, mingacos y vendimias fueron lugares frecuentes donde la cantora era siempre bienvenida. También se les solicitaba en almuerzos y fiestas familiares, todos ellos espacios sociales mundanos aunque no mundanales, donde las cantoras han participado motivadas por el prestigio social y la solidaridad con la comunidad (Loyola, 2006: 32).

“Los orígenes del canto campesino provienen de la época de la Conquista y la Colonia en América. Soldados y funcionarios de la corona española trajeron consigo versos, canciones y romances de origen principalmente andaluz, que ahora representan una tradición arraigada en el folclor de la zona centro-sur del país, fusionando elementos de la cultura mestiza y otros propiamente indígenas” (CNCA, 2012: 118).

Registros (19)

Inicio << Anterior / 2 Siguiente >> Fin >> Registros: