Canto de rodeo

Los cantores de rodeo son mayoritariamente mujeres cantoras profesionales, quienes durante los rodeos cantan tonadas y cuecas. Esta actividad musical es algo propio de los rodeos de la zona central del país y está fuertemente ligada al canto que antiguamente amenizaba la separación de ganado, actividad propia de la ganadería criolla, antes que esta faena comenzara a ser deporte a comienzos del siglo XX. El formato tradicional con que se presenta esta modalidad del canto es el dúo o el trío. La gran mayor parte de estos dúos y tríos han estado históricamente conformado solo por mujeres, aunque en las últimas décadas los hay mixto (duetos) y, si bien existen conjuntos formados solo por hombres, esto es una excepción. Habitualmente se canta en terceras paralelas al tiempo que se acompañan de guitarras, o bien, de arpa y guitarra. Regularmente, los dúos o tríos están conformados por una o dos soprano y una contralto. En el caso de haber algún intérprete masculino incorporado la agrupación, éste solo cumple la función de instrumentista acompañante, ya sea ejecutando el arpa o el acordeón; por lo regular no interviene en el canto. La participación de las cantoras tiene habitualmente dos espacios bien definidos: a) la competencia del rodeo propiamente tal, para lo que se instalan en un estrado espacialmente ubicado en la tribuna de la medialuna: en este especio predomina la tonada con estribillo o tonada-canción; b) la fiesta o celebración que se realiza fuera del horario de competición y que es donde se reúnen los competidores y el público, ya sea a comer o festejar: en este espacio predomina la cueca, dado que el público festeja bailando. Dado que regularmente se contrata una sola agrupación —uno o dos días de trajín— las cantoras para todo el rodeo deben poseer voces potentes y bien dotadas capaces de soportar las largas jornadas de competencias y festejos. Además, deben poseer un amplio repertorio pues un elenco de cantoras reputadas jamás deben repetir alguna de las piezas ya cantadas.

Las cantoras de rodeo tienen su origen en la cantora campesina, figura central de la música lírica en el campo chileno. La cantora campesina está ligada a la vida rural, no solo en la celebración, el ritual o el tiempo de solaz, sino también al trabajo o faena colectiva, tales como la trilla, los mingacos, la separación y marcación de ganado. Éstas últimas fueron las faenas que dieron origen al rodeo competitivo, trasladando a la cantora desde el espacio social de la faena campesina a la competencia deportiva. Por lo mismo, la cantora de rodeo es una intérprete especializada y profesionalizada, puesto que el canto es su trabajo y cobra aranceles por estar presente en el rodeo. Junto a esto, la cantora de rodeo posee ropajes propios del escenario que es evocativo de una imagen idealizada de un tipo de mujer campesina: la china. En común observar que las cantoras de rodeo integrantes de una agrupación, siempre visten un mismo ropaje o vestuario distintivo del dúo o trío al que pertenecen, rasgo propio de muchas actividad artística profesionalizada.
Considerando tanto las circunstancias que dieron origen a esta expresión del canto chileno, se puede afirmar que las cantoras de rodeo son una expresión relativamente moderna, por lo que se podría afirmar de modo provisorio, que sus orígenes datarían de la primera mitad del siglo XX. Más aún, el tipo de tonadas que componen su repertorio, corresponden a una innovación dentro del género. Las cantoras de rodeo por lo general no cantan tonadas monoperiódicas, correspondientes a las tonadas más antiguas de Chile. En cambio, ellas cantan tonadas con estribillos o biperiódicas, las que prosperas durante las primeras décadas del siglo pasado con la industria discográfica.

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