Canto a lo divino

Los cantores a lo divino y payadores interpretan un tipo especializado de canto lírico, de función ritual, en novenarios, velorios, vísperas y otros ceremoniales del campo de la zona central de Chile.
Así como se puede observar en la estrada que define al cantor a lo humano y payador, el cantor a lo divino integra la tradición del canto a lo pueta y comparte casi todas las características musicales y morfológicas del anterior. Es decir, las formas y estilos poéticos son coincidentes, con la excepción de la cueca. No obstante, la temática cambia radicalmente, ya que este tipo de canto versa exclusivamente sobre temas o fundamentos, ya sea del Antiguo Testamento, tales como la Creación, Adán y Eva, Caín y Abel, Diluvio, Reyes, Profetas y patriarcas, entre otros; o bien, del Nuevo Testamento, donde son comunes los fundados acerca del Nacimiento de Cristo, Anunciación, María, San José, Reyes Magos, Herodes, Hijo Pródigo, Los Milagros, La Pasión, San Pedro, El Bautista, Apocalipsis y Siete Sellos. También se incluye otros tópicos cercanos como el Tren del Cielo, Genoveva, Judío Errante y, últimamente, hechos de la vida de Juan Pablo II.

Otra diferencia fundamental con el canto a lo humano, es que los versos a lo divino no se improvisan, sino que son sabidos de memoria, porque deben ser cantados correctamente, esto es, no mezclar los versos o estrofas y evitar así cantar versos overos. El desarrollo de los textos sigue iguales modalidades que el canto a lo humano, encontrándose, entonces, versos glosados o encuartetados, versos con contrarresto y contraverso, veros redoblados, versos con redondilla y pie forzado, además de los versos con refranes, por sólo mencionar algunos estilos.

Aunque en menor grado se ha usado el rabel, tradicionalmente este canto se hace acompañar por guitarrón o guitarra mediante los modos de ejecución y estilos propios del canto lo humano. Se usan iguales finares o afinaciones y toquíos que en la canto a lo humano.

El canto a lo divino tiene ocurrencia en rituales domésticos propios del credo popular rural, como velorios de angelitos, novenas del Niño Dios, de la Virgen, de la Santa Cruz de Mayo, Semana Santa, Pascua de Negros, etc. En estos ritos se reúnen los cantores que de ordenan en ruedas o grupos que no sobrepasan los 4 o 5 integrante. En caso de haber más cantores, se organizan tantas ruedas como sea necesario. Cada rueda pone un fundamento o temática, la que no se debe decir sino implícitamente. En otras palabras, los cantores de una rueda deben deducir el tema o fundado a partir del contenido de la primera estrofa cantada por el primer cantor que rompe el canto. Por esta razón, muchas veces el cantor que primero canta, aquel que canta de apunte, es muchas veces críptico en su verso de introducción, de manera de dificultar a los cantores menos experimentados la decodificación del tema implícito.

A diferencia de la paya y el canto a lo humano, aquí se acostumbra que toda la rueda cante siempre con la misma entonación que impone el guitarrista, que en muchas veces es el mismo que canta de apunte. El cantor a lo divino, a diferencia del cantor a lo humano, no se enfrenta en contrapuntos, salvo en una notable excepción: el alférez de baile chino de la región de Valparaíso.

Registros (154)

Inicio << Anterior / 16 Siguiente >> Fin >> Registros: