Baile Danzante

La existencia del primer Baile Danzante data de 1798, proveniente de la estancia de Cutún, propiedad de la Marquesa de Piedra Blanca de Huana. Al igual que los Turbantes, este baile surgió al alero de la Iglesia de La Serena, con el fin de disminuir la preeminencia de los Bailes Chinos de componente indígena en la festividad de la Virgen de Andacollo. Los Danzantes visten un ropaje colorido dependiendo de cada compañía. Sobre el pecho llevan una banda terciada con lentejuelas brillantes y se ponen un sombrero a modo de morrión forrado en esmalte de color y adornado con espejuelos y abalorios. Tienen un ritmo de baile vivo y alegre, con zapateo y saltos más o menos pronunciados. Se hacen acompañar por guitarra, acordeón, pito, triángulo y tambor.

Actualmente las compañias de Danzantes son las más numerosas en la Fiesta de la Virgen del Rosario de Andacollo. Acuden a la Fiesta Grande alrededor de 20 compañias provenientes de diferentes localidades de la IV Región. Asimismo, en las últimas décadas la tradición de los Danzantes se ha expandido hacia la V región, irrumpiendo con fuerza en las Fiestas de Chinos. Este fenómeno a veces genera conflictos con los Bailes Chinos, ya que estos Danzantes se hacen acompañar por bandas de bronces, las que atentan el sonido de las flautas de chinos. Sin embargo, se les acepta debido a que se han convertido en el espacio de participación de las mujeres en dichas fiestas.

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