Artesanía de Coronas Fúnebres Pampinas

El origen de la artesanía de coronas fúnebres en hojalata y diferentes estilos de papeles, se remonta a las oficinas salitreras de principios del siglo XX.

La relación entre las flores y los muertos es bien conocida, ya sea para velar al fallecido, para su entierro, o incluso para visitar su tumba. Simbolizan el cariño al muerto y canalizan el dolor del luto, siendo un objeto tangible que refleja un sentimiento abstracto. Esta tradición centenaria no está ajena al contexto pampino, pero sí ha tenido una transfromación necesaria que dio paso a un oficio muy particular.

El agua y el sol son las dos necesidades básicas para dotar a una flor de una flor, pero en la inmesnidad de la pampa escasea la primera y el segundo se hace notar con toda su intensidad. Entonces, ¿cómo hicieron los pampinos para mantener el uso de las flores para sus muertos? Pues la respuesta es mucho más simple de lo que podría pensarse, pero a la vez mucho más viable que flores propiamente tal. En base a papel, lata y alambres, además de otros materiales reciclados, las mujeres pampinas empezaron a desarrollar la tradición de confeccionar flores artificiales. Y no sólo flores, también coronas, ramos, arreglos florales y cualquier cosa que la imaginación y los materiales permitieran. Así nació este oficio, que gracias a un paisaje compartido, se expandió en todo el mundo pampino. Desconocemos cuándo, dónde o de la mano de quién nacio la tardición de las flores de lata y papel, pero es un hecho que estuvo presente en toda la pampa, dándole colorido y distinción a los cementerios pampinos.

Esta tradición dura hasta nuestros días, y sin duda es parte de nuestro patrimonio regional porque, paradójicamente, mantiene vivo nuestro vinculo con la muerte pampina. Aún existen cementerios en medio del desierto que son reconocibles a distancia por ser verdaderos oasis de papel y lata. Los antiguos pampinos, hoy asentados en las urbes de la región, año a año asisten a las otrora salitreras a rendirle tributo a sus muertos, especialmente con flores artificiales, dotando de vida el lugar de los muertos.

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