Alfarería

“La alfarería es una de las tecnologías más revolucionarias de la historia humana y el primer producto completamente sintético hecho por el hombre. Combina tres elementos básicos: la arcilla, materiales orgánicos o minerales encontrados de forma natural en las arcillas o bien mezclados intencionalmente para ayudar a que la arcilla sea más manejable y evitar que las piezas se quiebren cuando se exponen al calor extremo, llamados antiplásticos; y, por último, agua, que permite la plasticidad. El paso entre la experimentación con arcilla para modelar figuras y la aplicación de fuego para convertir ese objeto en un contenedor sólido y perdurable es la transformación principal que da origen a esta tecnología. Es uno de los materiales que mejor resiste el paso del tiempo y para los arqueólogos es uno de los más importantes objetos de estudio sobre el pasado.”



Los alfareros se dedican a la creación y/o producción de vasijas, jarros, piezas ornamentales y utensilios, modeladas en arcilla, engobada, pulimentada y cocida en pira u horno. Estas personas generalmente aprenden la disciplina en el seno de sus hogares o comunidad y siguen, por tanto, procedimientos, técnicas, patrones de modelamiento arcaicos aprendidos por observación directa. Por materias primas se emplean arcillas de diversas composiciones que inciden e su coloración y tratamiento. Otro material usado en algunos lugares es el colo o tierra de color con que se da a la pieza una patina cromática antes del pulido. también se usa leña y/o guano de vaca para el cocido. Entre las herramienta se cuentan cernitores mazos de molienda y deversas tablillas y palillos que auxilian el modelaje manual.



La práctica de la alfarería en el país es diversa y compleja, pero sin duda que el mayor aporte y valor lo representa la alfarería de modelado manual, que en su producción prescinde de torno y moldes. Es en esta técnica cerámica donde mejor se expresa el talento compositivo, los conocimientos ancestrales, el dominio del material y la impronta personal que hace de las ceramistas artesanas de prosapia y tradición. Tras una revisión general es posible detectar al interior del país el aporte de diversas culturas, técnicas y tradiciones alfareras, así como el resultado de intensos proceso de mixtura entre algunas de éstas.La alfarería es una disciplina que se practica habitualmente en pequeños reductos campesinos, entre mujeres de una misma familia, o bien, de varias familias vecinas. Las ceramistas y loceras representan un segmento muy interesante de la artesanía tradicional, pues en su práctica se expresa la presencia e influencia de diversas culturas nativas, técnicas y propuestas estéticas. Así es posible distinguir algunos centro alfareros emblemáticos por conservar viva alfarerías de antigua data, como Pomaire (región Metropolitana), Pilén (región del Maule) y Quinchamalí (región del Biobío).



La cerámica de Quinchamalí es conocida por su color negro brillante, con dibujos blancos realizados mediante incisiones en la superficie externa. Luego de ser moldea en arcilla y ser secada, se aplica el colo o engobe y antes que éste se seque, se bruñe y abrillanta la superficie con una piedra suave. Más tarde se realiza la quema o cocción en una fogata sobre el suelo. Tras unas horas de cocción las piezas se sacan al rojo vivo para refregarlas en paja. El calor de las piezas quema la paja y el humo ennegrece la pieza, adquiriendo el característico y lustroso color negro. La cerámica de Quinchamalí contempla piezas la utilitaria y la figurativa. Entre las utilitarias destacan las ollas, diversos tipos de platos, fuentes y librillos, cantaros y mates y jarros. Famosas son las alcancías con forma de cerdo y tres patas. Entre las piezas figurativas destacan las cantoras o guitarreras y juguetes correspondientes a miniaturas como cocinas de leña y juegos de ollas y utensilios de cocina.



No obstante, hay otras tradiciones menos conocidas pero de igual importancia. Una de ellas es la greda de Campón, localidad cercana al pueblo de Rere, comuna de Yumbel, donde se ha preservado por lo menos desde el Siglo XIX. Testimonios orales señalan que este oficio ha permanecido desde al menos cuatro generaciones de artesanas, desde la tátara abuela, doña Etalbina Jara, de quien aprendió a moldear la greda su hija, la abuela doña Eufemia Jara Jara, de quien a su vez lo heredaron tres de sus hijas, dos de las cuales aún están vivas, doña Ilma Montoya Jara -de quien a su vez aprendió este oficio su hija, doña Ema Montoya Sobino-, y doña Morma Montoya Jara –de quien también aprendieron el oficio sus hijas, doña Estela y doña Isabel Montoya Montoya-. La alfarería de Campón es moldeada totalmente a mano, sin tornos ni maquinaria sofisticada. Aun así, su simetría es de una precisión casi perfecta. Además que su cocción no es horno, sino en piras sobre tierra y con bosta como combustible. Y su pulido o bruñido se realiza con pequeños cantos rodados de cuarzo. Uno de sus grandes hitos es la petición del Arzobispado de Concepción a doña Norma Montoya Jara, para realizar 87 cálices de arcilla que le fueron regalados al Papa Juan Pablo II en su visita a Chile en el año 1987. Doña Norma también moldeó un nuevo Cristo en greda, que vino a reemplazar la imagen de Cristo crucificado de la Parroquia San Luis Gonzaga de Rere, que resultó destruido tras el terremoto del 27 de febrero de 2010. Éste, que es uno de los tesoros más preciados de la localidad de Rere, es visitado anualmente por miles de feligreses y turistas. La alfarería de Campón es considerado por los lugareños uno de sus patrimonios culturales inmateriales.



Otra expresión muy singular de la cerámica en Chile, es el aporte de la Orden Claretiana. Con su tradicional cerámica policromada y perfumada esta orden conventual introdujo en tiempos coloniales una manifestación ceramista única en nuestro país, puesto que dicha expresión mantuvo en uso procedimientos y costumbres hispanas con antecedentes moricos y medievales. La cerámica policromada y perfumada se practicó desde la colonia hasta finales del siglo XX, por las monjas clarisas de claustro. Su elaboración corresponde recetas secretas y aunque existen piezas varias de estas piezas distintos museos chilenos y colecciones particulares, ya no hay monjas en Chile que cultiven este arte.



Una mención especial merece la cerámica mapuche, especialmente el metahue o jarro zoomórfico que generalmente representa una gallina empollando. Menos comunes son los diseños que simulan perros o caballos. La fabricación de estas piezas sigue en general la misma técnica que se utiliza en otras cerámicas campesinas de la zona central. Tal vez, la diferencia más significativa es que el metahue habitualmente carece de engobe o colo, lo que, junto con darle una aspecto más rústico y primario, remite a una técnica y tradición arcaica que se conserva desde tiempos prehispánicos. La cultura mapuche tiene profundas raíces alfareras. La primera cerámica conocida en la región ha recibido el nombre de pitrén y está fechada en el s. VII d. C. Se trata de una industria de muy buena calidad técnica que presenta diferentes formas: cántaros asimétricos, ollas y jarros.


En general, son monócromos, de preferencia negros, pero también los hay decorados con pintura resistente o por reserva. Posteriormente aparece la pintura roja o negra sobre fondo blanco. Desde hace quince siglos reproduce principalmente estos tres tipos de vasijas: los jarros asimétricos, cuyo representante más conocido es el ketxometawe o jarro pato, cuya forma imita al pato ketxo; el metawe o jarro simple con un asa, y la challa u olla con cuello estriado y dos asas laterales. Las representaciones antropomorfas, aunque menos abundantes, también están presentes desde las primeras manifestaciones alfareras (Aldunate, 1996).
Otro rubro de la alfarería es el utilitario, para el cual elaboran platos, tazas, pipas, y grandes cántaros para preparar y contener el mudai o chicha y otros líquidos, como los menkuwe, feiwén, kelüwe y el mesheg (Joseph 1931; Aldunate, 1996). Considerando que toda cultura es dinámica, es posible que sus creaciones varíen a través del tiempo, sin embargo, existe entre los mapuche un intento por conservar algunos objetos de relevancia cultural, uno de ellos es el metawe (cántaro) (Hernández et. al., 2009:20).




Dentro de las especialidades de la cerámica campesina, hay algunas disciplinas especiales dedicadas a productos muy específicos. Es el caso de los tinajeros y tejeros. La tinaja fue un productos cerámico que antaño tuvo importancia capital en la producción de vinos y chichas. Pero el afrancesamiento y los cambios tecnológicos en la producción de vinos, hicieron cada vez más prescindible este artefacto. Así también sucedió con la teja colonial, que se empleó regularmente en la techumbre de casas y bodegas campesinas, pero que comenzó a perder presencia en la zona central tras los terremotos de 1971 y 1985.
Con la globalización y la integración multilateral han llegado al país inmigrantes que han traído consigo sus tradiciones ceramistas. Es el caso de la cerámica de estilo chulucano, la cual proviene de una herencia cultural de los grupos prehispánicos Tallán y Vicus, de la zona de Piura, al norte del Perú.
La industria alfarera, además abarca además la azulejería sencilla, la tejería, la ladrillería y la fabricación de baldosas sin esmaltar.


Popularmente, alfarería es sinónimo de cerámica, si bien suele denominarse y aplicarse el término cerámica a un conjunto de técnicas más depuradas en que intervienen varias cocciones de la pieza, esmaltados más sofisticados y decoración más fina. El esmalte vidriado, o esmalte porcelánico es el resultado de la fusión de cristal en polvo con un sustrato a través de un proceso de calentamiento en altas temperaturas. El polvo se funde y crece endureciéndose formando una cobertura suave y vidriada muy duradera en el metal, vidrio ocerámica. A menudo se aplica el esmalte en forma de pasta, y puede ser transparente u opaco cuando es calentado.
Otras técnicas cuyos términos se asocian a la alfarería y la cerámica son la loza y la terracota.



Referencia bibliográfica:

Museo Chileno de Arte Precolombino. “Tecnologías Precolombinas: Alfarería”. Obtenido de http://www.precolombino.cl/recursos-educativos/tecnologias-precolombinas/alfareria/

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